El impacto social por la pandemia está siendo particularmente difícil para el 40 % de los trabajadores que no tienen acceso a ninguna forma de ayuda ni mecanismo de protección social.
Pero, también para aquellas micros y pequeñas empresas que carecen de capacidad para amortiguar el golpe, y por lo cual podrían cerrar hasta 2,7 millones en Latinoamérica.
Esta situación supondría la pérdida de 8,5 millones de puestos de trabajo, y fue una de las conclusiones del informe ‘Perspectivas Económicas de América Latina 2020: transformación digital para una mejor reconstrucción’, que presentó la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Para Sebastián Nieto, director de la Unidad de América Latina y el Caribe en el Centro de Desarrollo de la OCDE, la transformación digital es fundamental para que los hogares, las empresas, los estudiantes y los trabajadores reduzcan las brechas tecnológicas.
Esta transformación digital incluye diferentes sectores sociales, como el educativo. Alejandro Cheyne, rector de la Universidad del Rosario, dijo que la implementación de estas herramientas en el sector educativo trae diferentes beneficios y desafíos.
Juan Vázquez, que trabaja como economista de la unidad de América Latina y el Caribe de la OCDE, señaló que la implementación de políticas que acompañen estas tendencias digitales, contribuyen a mejorar las confiabilidad y credibilidad de los gobiernos, ya que se incluyen plataformas para tomar decisiones públicas que brindan una transparencia frente al ciudadano.
La ruralidad, el reto
Para Carolina Valencia, directora de política pública del Centro de la Cuarta Revolución Industrial, la apuesta por la transformación digital puede generar una igualdad de oportunidades, siempre y cuando se tenga en cuenta al 23 % de la población que pertenece a la parte rural y no tiene fácil acceso a las herramientas tecnológicas.
Como conclusión para los ponentes que intervinieron en la presentación del informe, las nuevas tecnologías pueden contribuir a mejorar la calidad del empleo y las competencias, así como a crear nuevos puestos de trabajo en el mercado formal.
Además, estas herramientas pueden resultar decisivas para mejorar las instituciones públicas. Si estas adoptan apropiadamente las nuevas tecnologías, podrían ser una fuente de productividad y mayor competitividad.
Conclusiones
El informe puso en manifiesto las virtudes de la transformación digital que, además, podría ser clave para propiciar una recuperación sostenible de la crisis en la región.
En promedio, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se contraerá más del 9 % en 2020, y las tasas de pobreza podrían aumentar 4,4 % este año.
Por otra parte, la región ha adoptado políticas expansivas para proteger a los más vulnerables y preservar la capacidad productiva de cada país. No obstante, las intervenciones se encuentran limitadas por un estrecho margen fiscal.
De hecho, el informe indica que se necesitan algunas medidas de alcance global para reconstruir la economía y promover la inclusión.
A corto plazo, la OCDE manifestó que será fundamental un apoyo económico continuo para estimular el consumo y fortalecer la inclusión e iniciativas de inversión para promover la actividad económica.
Por otra parte, se destacó que dos de cada diez puestos de trabajo corren un alto riesgo de automatización en América Latina, mientras que cuatro de esos diez empleos podrían experimentar grandes cambios en sus tareas.
Aunque también están surgiendo oportunidades laborales, como es el caso de las industrias en declive, por lo que es fundamental las políticas institucionales de apoyo en la transición hacia nuevas oportunidades de trabajo.
“Todos los segmentos de la población, especialmente las mujeres, deben adquirir competencias digitales a una edad temprana y a lo largo de toda la vida”, resaltó la OCDE.
Dentro de los trabajadores que tienen menores competencias, la proporción de mujeres sin experiencia informática es mayor que la de hombres.
Esto se suma a que en la mayoría de países de la región -caso Colombia- hay una mayor tasa de desempleo femenino tanto en la población general como en los menores de 28 años.
Por eso, la región debe buscar crear alianzas internacionales e innovadoras para promover y facilitar procesos en el ámbito nacional que sitúen al país en una dinámica de igualdad que permita intercambiar conocimientos sobre las políticas de inclusión digital que son para toda la población.
