El ministerio de Transporte reglamentó la prestación del servicio de lujo en la modalidad del transporte público individual de pasajeros, la norma establece los requisitos de deben cumplir las empresas propietarias de estas plataformas tecnológicas.
De acuerdo con la nueva resolución, los vehículos utilizados para la prestación en el nivel de lujo serán de color negro y deberán cumplir las especificaciones y características, plasmadas en el Decreto 2297 de 2015, como la franja a cuadros gris y negro que permitirá identificarlos.
Las plataformas tecnológicas serán el soporte de las empresas de transporte debidamente habilitadas que harán la gestión y atención del servicio. También deberán tener funcionalidades para calificar al conductor y al usuario, identificar el vehículo, garantizar el monitoreo y el control de la tarifa.
Los conductores en el nivel de lujo deberán estar certificados en competencias laborales para el transporte de pasajeros y haber recibido capacitación en atención al usuario.
Las tarifas serán fijadas por la autoridad local, garantizando la adecuada diferenciación tarifaria entre los mercados de los servicios autorizados en los niveles básico y de lujo.
“Es una oportunidad para que el servicio de transporte individual se preste con herramientas que faciliten al usuario el acceso al servicio, mecanismos electrónicos de pago e información sobre la empresa prestadora y el conductor”, señaló el ministro del Transporte, Jorge Eduardo Rojas Giraldo, en un comunicado.
Voceros de Uber Colombia señalaron que “aunque la reglamentación de Taxis de Lujo, que define estándares para las empresas de taxi, es un paso inicial para nuevas formas de movilidad en Colombia; la naturaleza del Decreto y su Resolución reglamentaria restringen esta categoría a los actuales propietarios de taxis amarillos y al sistema de cupos existente”.
En un comunicado, la empresa resaltó que “ningún nuevo jugador puede ofrecer esta modalidad de lujo en las condiciones actuales, ya que los cupos se encuentran monopolizados por particulares y se transan en un mercado informal sin ningún control”.
La Opinión | Redacción Económica
