Para la embajada colombiana en Venezuela, el presidente electo, Abelardo de la Espriella, designó al empresario antioqueño Jorge Jaller Jaramillo.
Esa es una de las más importantes representaciones diplomáticas en Latinoamérica, por todo lo que significan las relaciones con el vecino país en intercambio comercial, seguridad, desarrollo fronterizo, movilidad humana e impulso económico y social.
Debe destacarse lo planteado por el canciller designado, Omar Bula Escobar, al definir las líneas de acción del futuro gobierno con el territorio venezolano con el que se comparte una frontera de 2.219 kilómetros.
“Las relaciones con Venezuela, primero que todo, son una oportunidad, una oportunidad única de dos países muy ricos en recursos naturales, en talento humano”, planteó quien será el ministro de Relaciones Exteriores.
Para los habitantes de la región son unas palabras alentadoras que se espera pasen a transformarse en determinaciones de Estado que conlleven al mejoramiento de las condiciones de la zona.
“Acabar con los problemas fronterizos” es la frase del canciller designado que quedó sonando entre los habitantes de Norte de Santander, La Guajira y Arauca que son limítrofes con Venezuela.
Para la Cámara de Comercio de Cúcuta, que saludó la opción de que un empresario maneje las relaciones con Venezuela, “lo que esperamos es que nuestros países retomen el liderazgo en los temas que comparten intereses comunes que redunden en el beneficio de los habitantes de frontera de las dos naciones”.
Se resalta, además, que esta determinación del presidente electo fue bien recibida al otro lado del río Táchira, donde la Cámara de Comercio de San Antonio, fronterizo con Villa del Rosario, consideró que el nombramiento de Jorge Jaller anticipa un enfoque pragmático, dinámico y eminentemente comercial en la relación entre Colombia y Venezuela.
De esta manera surgen las esperanzas de comenzar a construir una dinámica que vuelva a llevar el intercambio bilateral de bienes y servicios a los niveles de 7.000 millones de dólares del pasado y a la transformación de esta zona en el gran motor de desarrollo de la región Andina y binacional.
Jaller, a quien De la Espriella lo tiene en la carpeta para la embajada en Caracas, estuvo vinculado por lo menos durante dos décadas al grupo Éxito, en el que desempeñó importantes cargos.
Ahora deberá llegar a darle un manejo empresarial a las relaciones con el vecino y socio más importante, las cuales no deben volver a ser impactadas por las diferencias ideológicas.
Pero, además, un asunto que tiene prelación en la agenda de asuntos por resolver es el de la criminalidad que se aposentó a lo largo de la frontera, con la presencia de bandas transnacionales y de organizaciones armadas ilegales como el Eln y la disidencia de las Farc.
Esa misión les corresponde adelantarla a ambos gobiernos con el intercambio de datos para ir tras quienes se asentaron en el territorio con el fin de adelantar actividades relacionadas con el negocio de la cocaína, secuestro, tráfico de armas, trata de personas, contrabando y extorsión.
Una frontera a salvo de la inseguridad, en donde los violentos no tengan opción y con unos Estados cuya Fuerza Pública y la administración de justicia actúen contra la delincuencia, generará confianza y facilitará atraer la inversión para el desarrollo de proyectos empresariales y de infraestructura.
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