Todo está preparado para la quinta edición del Festival Cordillera, que, junto con el Festival Estéreo Picnic, se convirtió en uno de los eventos musicales con mayor convocatoria dentro de la programación anual de conciertos en el país.
Adquirir la entrada, independientemente de la localidad escogida y de si se asistirá a una o a las dos jornadas del evento, es apenas el inicio de los gastos que deben asumir los asistentes. El año pasado, el festival superó las 75.000 personas.
Por eso, el verdadero presupuesto de un festivalero puede variar considerablemente dependiendo de sus hábitos de consumo. Para dimensionarlo, una ‘canasta Cordillera’ de tres días, tomando como referencia el viernes previo y las dos jornadas del festival, puede ir desde alrededor de $1,2 millones hasta más de $3,5 millones por persona, sin incluir el alojamiento.
Para un festivalero económico, la prioridad es disfrutar de la música sin disparar los gastos adicionales. Tomando como referencia una entrada general para los dos días, transporte público o compartido, alimentación controlada y una ‘pinta’ construida principalmente con prendas que ya tiene, el presupuesto puede ubicarse entre $1,2 y $1,4 millones.
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En este perfil, el transporte puede representar entre $25.000 y $40.000, mientras que destinar entre $180.000 y $240.000 para alimentación durante el fin de semana permite mantener el gasto bajo control. Si, además, no se realiza una compra específica de ropa para el festival, la vestimenta puede representar un gasto mínimo o incluso ser de costo cero.
El escenario cambia para el festivalero fashion. Para este perfil, la ropa también hace parte de la experiencia y el presupuesto puede ubicarse entre $1,6 y $2 millones.
Además de la entrada, este asistente puede destinar entre $100.000 y $150.000 en transporte, unos $300.000 a $400.000 en alimentación y entre $150.000 y $300.000 para construir el atuendo, incluyendo prendas y accesorios, de acuerdo con Ximena Pardo, PR Manager de GoTrendier.
Finalmente, está el festivalero premium, para quien la experiencia incluye una localidad de mayor categoría y un mayor gasto en comodidad, movilidad y consumo. En este caso, la cuenta puede superar los $3,2 millones y acercarse a los $3,8 millones por persona durante los tres días.
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En este presupuesto, una mayor inversión en la entrada se suma a entre $250.000 y $350.000 en transporte, alrededor de $450.000 a $600.000 en alimentación y entre $350.000 y $500.000 para vestuario y accesorios.
Así, asistir al mismo festival puede representar una diferencia de más de $2 millones, dependiendo del perfil de consumo.
Según el Instituto Distrital de Turismo, se proyecta que esta quinta edición del Festival Cordillera logre atraer cerca de 36.000 visitantes nacionales e internacionales. Estos asistentes, de acuerdo con los tres perfiles mencionados, aumentarán sus gastos en transporte aéreo o terrestre hacia Bogotá, además del costo del alojamiento, que también registra un crecimiento, desde los famosos hostales y alojamientos juveniles hasta la oferta hotelera en sus distintas categorías.
Estos 36.000 turistas, entre nacionales e internacionales, representarían el 40 % de los 90.000 asistentes esperados para esta edición de 2026, lo que generaría cerca de $47.500 millones, es decir, el 58 % del impacto económico total del festival.
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Dentro de esta canasta, la ropa es uno de los rubros en los que el consumidor tiene mayor margen para decidir cuánto gastar.
La preparación para un festival puede llevar a comprar una combinación completa: camiseta, pantalón o falda, chaqueta, botas, gafas y accesorios. Sin embargo, no necesariamente todo tiene que ser nuevo.
La moda circular ofrece una alternativa para quienes quieren construir un atuendo diferente sin hacer una inversión completa en ropa nueva. En algunas plataformas es posible encontrar prendas, zapatos y accesorios que ya tuvieron una primera vida y utilizarlos para crear una ‘pinta’ para el festival.
De esta manera, la vestimenta deja de ser necesariamente un gasto de una sola vía y entra en un ciclo de comprar, usar y volver a vender.
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