Hacerse futbolista profesional es el sueño que por lo menos una vez en la vida se les cruza por la mente a todos los niños que algún día empezaron a patear un balón, y se imaginaron desairando rivales en los más lujosos y grandes estadios del mundo, alentados por una multitud de fanáticos y compitiendo en los más prestigiosos torneos del planeta fútbol.
Pero, entre el sueño y la realidad, hay miles de posibilidades y factores que se conjugan para que no siempre se cumpla la fantasía y muchos nuevos talentos terminan naufragando porque, entre muchas otras cosas, no crecen en medio de las condiciones más óptimas para su desarrollo.
Las situaciones demográficas y socio-culturales de cada país son algunos de los factores más influyentes que pueden determinar el éxito o el fracaso de la preparación integral de los niños pensando en el profesionalismo. En otros términos, un niño con talento para jugar al fútbol tiene más oportunidades de surgir en un país como Argentina o España, cuya estructura en materia deportiva va mucho más adelante, que en Colombia donde, por ejemplo, el deportista de alto rendimiento todavía no es visto como un profesional.
Las escuelas de formación deportiva aparecen en el horizonte como el primer peldaño que deberá superar el niño para ir demostrándose a sí mismo las capacidades y destrezas que tiene, en una constante evaluación interna que debe ir de la mano de su desarrollo sicomotriz.
La alimentación balanceada, el control de crecimiento, la formación cognitiva y el infaltable apoyo familiar son elementos vitales en el proceso formativo del niño, que sin lugar a dudas deben ir en paralelo a la práctica y enseñanza técnico-táctica del deporte.
Pero, lamentablemente, el panorama de la gran mayoría de escuelas o clubes de formación deportiva del país es muy distinto. Los clubes locales que se encargan únicamente del trabajo con divisiones menores se limitan, en muchas ocasiones, a la enseñanza dentro del campo de juego, como debería ser la mayor parte del tiempo que dure el proceso, y dejan de lado otros factores que influyen directamente en el niño cuando este sale de la cancha.
“Direccionar el talento de la manera correcta”
La constante exportación de futbolistas colombianos a las más competitivas ligas europeas, y el preponderante papel que estos están desarrollando en sus clubes, ha hecho que el mundo del fútbol gire su mirada hacia el país y examine con lupa los procesos formativos que vienen desempeñando las escuelas o los clubes que trabajan con niños y jóvenes menores de edad.
La Fundación Real Cúcuta es un macro-proyecto que espera ponerse en marcha en la ciudad, además de marcar un punto de quiebre en la formación de jóvenes promesas en Colombia no solo en el aspecto deportivo, sino integrando todos aquellos aspectos que confluyen en el crecimiento del futbolista como persona.
Sergio Fernández, exfutbolista español y director de la escuela, aseguró que escogieron a Cúcuta para cimentar el proyecto luego de detectar y analizar el gran porcentaje de talento que tienen los futbolistas de Norte de Santander.
“El futbolista colombiano tiene un talento innato que sobresale por encima de muchos otros jugadores de otros países. A partir de ahí iniciamos este proyecto porque creemos que si le damos a ese talento las herramientas necesarias para direccionarlo de la manera correcta, podemos conseguir de ese futbolista el máximo rendimiento”, apuntó.
Fernández manifestó que el objetivo principal de la escuela siempre será formar al niño como persona pensando en que no se quede únicamente con la práctica deportiva.
De la misma manera, el director de la escuela afirmó que el plan de trabajo que piensan implementar con la fundación requiere que capaciten a un grupo de entrenadores y profesionales cucuteños, pues se trata de una metodología específica que ha sido probada en España con éxito.
Oscar Garro, director de formación de la fundación, destacó el trabajo que han venido haciendo con la Universidad de Pamplona, en las sedes de Pamplona y Cúcuta, donde han expuesto el proyecto en su parte teórica, explicando también la metodología de formación deportiva que esperan poner en marcha con los jóvenes talentos cucuteños, que además es usada por casi todos los clubes profesionales de España.
“Hemos mostrado todas las herramientas teórico prácticas de lo que esperamos hacer en la escuela. La percepción es que hay muchos entrenadores con mucho interés y ganas de formarse que por cualquier situación no encuentran la manera, y vieron en nosotros esa posibilidad de adquirir conocimientos diferentes y un método de trabajo distinto”, puntualizó Garro.
Juan Carlos Chacón es el presidente de la Fundación Real Cúcuta, y cuenta entre sus principales objetivos la posibilidad de “mover el eje del fútbol colombiano, que se encuentra centrado en Antioquia y el Valle del Cauca”, y empezar a visualizar a Norte de Santander como una región próspera para el crecimiento de futbolistas.
Chacón afirmó que aunque no se tienen fechas concretas para poner a andar el proyecto, ya cuentan con el apoyo de la Gobernación de Norte de Santander y de la Universidad de Pamplona como instituciones que podrán garantizar el viabilidad y el cumplimiento del plan de trabajo.
