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Fútbol
Las apuestas, principal adicción de los futbolistas en Inglaterra
Algunos lograron superar sus problemas, otros luchan por salir adelante.
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Sábado, 26 de Septiembre de 2015

Las apuestas han recogido el testigo del alcohol como peligro principal de los futbolistas profesionales ingleses, según el antiguo capitán del Arsenal Tony Adams, que se dedica a ayudar a los deportistas en la lucha contra las adicciones después de haber vencido a la bebida.

Adams, fundador de la clínica Sporting Chance, empezó a beber cuando sus compañeros más veteranos le invitaban a tomar algo después del entrenamiento, recordó el propio exjugador en una intervención en Soccerex, convención alrededor del fútbol que se celebra de lunes a miércoles en Manchester.

Una larga ausencia por lesión fue su último paso hacia el alcoholismo, con el que convivió mientras era una de las mayores figuras del fútbol inglés.

Cuatro veces campeón de Liga (1989, 1991, 1998, 2002); Adams, que estuvo en prisión por conducción peligrosa, reconoció que llegó a jugar borracho para el Arsenal. Peleó 12 años hasta vencer a sus demonios.

El antiguo defensa central considera que el alcohol ha dejado paso a las apuestas en línea entre los principales peligros de los jugadores profesionales.

“Los problemas adictivos se presentan de diferente forma. Ahora está internet y las apuestas son enormes” señala el antiguo capitán de la selección inglesa.

“Pienso que el 70% de nuestros pacientes son adictos a las apuestas. Hay un gran cambio, de la bebida a las apuestas”, añadió Adams, también director deportivo del FC Qabala, un club de Azerbaiyán.

Un ejemplo lo representa Matthew Etherington, antiguo extremo del West Ham y el Stoke, que reconoce haber perdido 1,5 millones de libras (2 millones de euros) en apuestas de galgos, caballos y juegos de cartas.

Paul Merson, antiguo compañero de Adams en los Gunners, dijo que había invertido 30.000 libras (41.000 euros) apostando por un único partido de fútbol en la década de los 90.

Michael Chopra, antiguo delantero del Newcastle y del Sunderland, también está entre los deportistas que han acudido a la clínica Sporting Chance. En su caso también reconoce haber apostado unas 30.000 libras junto con otros jugadores en el autobús del equipo.

Un colectivo de riesgo

El fenómeno es de tal envergadura que el sindicato de jugadores, la Asociación de Futbolistas Profesionales (PFA), se ha convertido en el principal apoyo financiero de la clínica. Fundada en el año 2000 en Hampshire, al sudoeste de Londres, Sporting Chance se ha ganado el reconocimiento mundial por ayudar a los deportistas a luchar contra los comportamientos destructivos.

Pero según su director Colin Bland, demasiados entrenadores no toman siempre en cuenta los problemas mentales a la hora de decidir si un jugador está capacitado para jugar. “Aunque alguien pueda estar de pie y caminar, puede sufrir un problema depresivo agudo o una enfermedad mental”, explica Bland.

Según el director de Sporting Chance, el 85% de los clientes son futbolistas, pero también hay boxeadores o jugadores de dardos afectados, como de rugby a XIII, modalidad muy popular en Inglaterra.

La organización está debatiendo la creación de una filial en Australia, donde el alcohol y el rugby a XIII suelen ir de la mano.

En Suramérica no hay un vasto registro de que las apuestas sean la principal adicción de los futbolistas, pero sí muchos ejemplos de vida de grandes deportistas que vieron interrumpida su carrera a causa de las adiciones.

El astro Diego Armando Maradona, reconocido por muchos como el mejor futbolista de la historia, luchó durante más de diez años por dejar su adicción a la cocaína y concentrarse únicamente en el balón.

Para alejarse de la droga, Maradona se sometió a tratamientos en Italia, España y Cuba; pero su enfermiza adicción lo marcaría para siempre pese a que hoy, y según él mismo, tiene su organismo limpio.

Sócrates fue otra de las grandes estrellas suramericanas que nunca pudo desprenderse de su apego al alcohol. El espigado mediocampista, elegido el mejor jugador de América en 1983, reconoció abiertamente y en más de una oportunidad su adicción al alcohol y al cigarrillo.

*AFP

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