Superado el tobogán emocional que vivió al perder contra Suecia (3-0) y conseguir la clasificación tras la sorprendente derrota de Alemania ante Corea del Sur (2-0), México busca recuperar la autoestima a cuatro días de chocar con la todopoderosa Brasil, el lunes en Samara en octavos del Mundial.
A diferencia de lo ocurrido en los días posteriores a las victorias contra Alemania (1-0) y Corea del Sur (2-1), ayer, ningún jugador tomó la palabra en el pabellón polideportivo del Dinamo de Moscú.
El único miembro del equipo técnico que se dejó ver fue el ‘coach mental’, Imanol Ibarrondo, quien analizó las horas posteriores a la derrota con Suecia.
“Hay que desdramatizar, ayer como es normal estaban dolidos, pero según pasa el tiempo lo van procesando. Son gente que está acostumbrada a ganar y a perder. En el avión ya estaban bien, ni eufóricos ni tristes”, dijo Ibarrondo.
“Son conscientes de que han pasado (de ronda) con dos victorias, algo que es muy difícil en el fútbol actual, que está muy parejo. Todas las selecciones están superpreparadas. Ahora tenemos a Brasil, un reto impresionante”, añadió.
“¡Calificamos a octavos! Los mediocres que nunca han logrado nada en la vida dirán que pasamos de milagro. Ahora a trabajar y seguir mejorando para conseguir nuestra próxima meta”, dijo Rafa Márquez.
A México le toca pasar página y pensar el reto de derrotar a Brasil, con la que empató sin goles en el pasado Mundial y a la que batió en una recordada final de los Juegos de Londres 2012.