Grafitis, amenazas, armas, mentiras e intimidaciones formaban parte del accionar de una red de apoyo al terrorismo que el Eln había instalado en Cúcuta, específicamente en los barrios Antonia Santos y San Fernando del Rodeo. Desde allí operaba una estructura que mantenía bajo un manto de terror a comerciantes de distintos municipios del departamento.
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Aunque su principal campo de acción era el área metropolitana de Cúcuta, la investigación también evidenció que esta estructura tenía injerencia delictiva en otros municipios de Norte de Santander.
Fueron seis meses de indagaciones durante los cuales las autoridades lograron perfilar a cuatro presuntos integrantes de esta red, quienes fueron capturados durante un operativo realizado en los barrios mencionados.
Los implicados fueron identificados como Yohanderson Marín, alias Yohan; Ronny Contreras, alias el Menor; Emiliannys Álvarez, alias Yesmar, y Deicy Jiménez, alias el Taxista. Cada uno, según las autoridades, tenía un rol establecido dentro de la estructura, como quedó evidenciado durante las investigaciones.
Según se conoció, los integrantes de esta red actuaban contra empresas de Cúcuta, Los Patios, Villa del Rosario, Puerto Santander y otros municipios. Primero identificaban y perfilaban a sus posibles víctimas para posteriormente ponerse en contacto con ellas.
El principal medio de comunicación era WhatsApp. Desde allí, un hombre que se identificaba como Camilo aseguraba pertenecer al Frente de Guerra Urbano del Eln y exigía entre $20 millones y $70 millones como cuota de ingreso.
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