Durante tres años, la muerte ha perseguido a la familia de Yuleidis Machado. Esta mujer, oriunda de Caracas, Venezuela, ha tenido que despedir a sus tres hijos, todos víctimas de hechos violentos. Una cadena de tragedias que comenzó en su tierra natal y recorrió más de 700 kilómetros hasta alcanzarla también en Cúcuta, donde perdió a su última hija.
En una pequeña habitación del barrio Villa Nueva se desarrolló esta historia, que tiene como protagonistas a Wuisleidy Milanyelis Chacón Machado, de 20 años, y Jhoander Nieves Espinoza, de la misma edad. Ella murió y él terminó en prisión.
El hombre enfrenta uno de los delitos más graves contemplados en la legislación colombiana, pues es señalado de cometer un presunto feminicidio contra quien era su pareja sentimental. Por este caso ya avanza el proceso de judicialización.
"Justicia por Wuisleidy Chacón, ya basta del feminicidio, que pague Jhoander Nieves. La muñeca de mami tenía toda una vida por delante", publicó en Facebook una allegada de la víctima.
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Una discusión
Lo que parecía ser una discusión ordinaria de pareja dentro de una vivienda del mencionado barrio de la Comuna 6 de Cúcuta terminó convirtiéndose en uno de los episodios más violentos registrados recientemente en la ciudad.
El pasado 15 de octubre, en horas de la mañana, desde la vivienda se escucharon reclamos que pronto se transformaron en gritos de auxilio que provenían de la mujer.
No hizo falta mucho más para que los vecinos alertaran a las autoridades. Apenas pasaron dos minutos y 37 segundos antes de que la sirena de una patrulla anunciara su llegada al sitio. Sin embargo, el daño ya estaba hecho.
La escena era desgarradora. En el suelo yacía Chacón, ensangrentada y con varias heridas ocasionadas con arma cortopunzante en diferentes partes del cuerpo, especialmente en el rostro, la cabeza y la espalda.
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Cerca de ella estaba su pareja, de pie e inmóvil, con una camiseta blanca que ya se había teñido de rojo durante el forcejeo. En el lugar también había un cuchillo que, al parecer, habría sido utilizado para cometer la agresión.
Otro detalle que hizo aún más perturbadora la escena fue la presencia del hijo de ambos, de apenas 4 años.
La joven fue trasladada de emergencia al Hospital Universitario Erasmo Meoz, donde lograron estabilizarla. Después comenzaron dos semanas de angustia para sus familiares, quienes emprendieron una campaña para recaudar donaciones de sangre con la esperanza de salvarle la vida.
Sin embargo, los esfuerzos fueron en vano. El pasado 23 de octubre se confirmó su muerte.
"Yo he pasado por dos dolores que casi terminan con mi vida, pero creo que estar en estos pasillos viendo cómo mi única razón de vivir está entre la vida y la muerte ya es mucho", publicó Yuleidis apenas tres días antes del fatal desenlace.
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