La reciente captura de Rubén Isaac Fonseca Cordero empezó a armarles el rompecabezas a las autoridades del robo de un vehículo de servicio público que terminó en la activación de un taxi bomba, en un puesto de control militar que estaba en la vía Astilleros-Tibú, el pasado 19 de mayo.
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La historia se inició el 23 de marzo, cuando, al parecer, el detenido, junto con otro hombre, solicitó un expreso a una empresa de taxis en Cúcuta con destino hacia Tibú.
Sin embargo, cuando el conductor transitaba por el corregimiento Petrólea, zona rural de este municipio del Catatumbo, los presuntos pasajeros lo intimidaron con un arma y luego de identificarse como miembros de un grupo armado ilegal, lo obligaron a bajarse del vehículo para posteriormente huir en él, valorado en 30 millones de pesos.
La Fiscalía aseguró que, según las investigaciones, el hecho se dio, porque la empresa a la que estaba adscrito el taxi no pagó una extorsión de la que estaba siendo víctima.
De inmediato, las autoridades iniciaron las pesquisas y así pudieron recolectar la información y el material probatorio que les permitió tramitar una orden de captura contra el sospechoso por el delito de hurto calificado y agravado.
El 5 de octubre la Policía capturó a Fonseca en Cúcuta para dejarlo a disposición de la Fiscalía y luego ser presentado en audiencias de legalización de captura, imputación de cargos y medida de aseguramiento, en las que un juez decidió enviarlo a la cárcel.