No se conocían, aunque ambos residían en La Ínsula. A Fredy Rojas Pérez y a José Daniel Prieto el destino los reunió en un pool del vecino barrio Panamericano, el pasado 17 de agosto, día en el que ambos resultaron heridos por las balas de un pistolero que llegó a las 6:30 p.m. y atacó sin consideración.
Ambos lucharon durante 28 días contra la muerte, pero este martes, curiosamente, los dos la perdieron y, así, el ataque se convirtió en un doble homicidio registrado en Cúcuta.
Lea además: Se escondió en un hotel tras asesinar al abogado Marlon Dayan Álvarez en Ocaña
Fredy cumplió sus 33 años en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario Erasmo Meoz (HUEM), el 28 de agosto. Su comadre dijo a este medio que batalló tanto por su vida que su evolución positiva llevó al médico a ordenar su traslado a piso hace unos días.
“Iba recuperándose. Creemos que fue negligencia del personal médico, porque salió de la UCI bien. Él nos reconocía, pero no podía hablar por la traqueotomía. Estuvimos pendientes de su estado todo el tiempo”, expresó entre sollozos.
El joven recibió un impacto en la cara y otro en uno de sus brazos. Sin embargo, ese martes, una fuerte fiebre y dificultad respiratoria alertaron a la familia de que algo no andaba bien. Según la doliente, le avisaron a la enfermera, quien no se había percatado de la situación.
“Cuando ella se dio cuenta, él broncoaspiró. Murió ahogado, porque botó todo por la boca. Su recuperación era excelente. Incluso, nos habían dicho que le iban a dar una salida domiciliaria”, resaltó la familiar.
Le puede interesar: Cúcuta: debía estar presa en su casa, pero la atraparon cuando robaba en otra vivienda
Los parientes destacaron que Fredy Rojas Pérez era hijo único, trabajaba como domiciliario y era muy alegre. Le gustaba salir a entretenerse y ese día quiso ir a jugar pool, pero terminó siendo víctima del ataque a bala. Deja un niño de 6 años.
En el lugar equivocado
Ayer, la madre de Rojas, en medio del indescriptible dolor, se encontraba realizando los trámites ante la Fiscalía para recibir el cuerpo de su ser querido y darle cristiana sepultura.
En esta misma situación se encontraba la familia del adulto mayor José Daniel Prieto. A través de las redes sociales, allegados lamentaron su muerte.
“¡Que en paz descanse! Era un gran amigo de mi papá, un señor sano que estaba en el momento equivocado”, manifestó Mariana Haz Contreras.
Marcos Geovanny Arguello Rojas expresó su “impotencia” por la suerte que corren personas como Prieto, quienes pierden la vida solo “por estar en el lugar y la hora equivocados”.
Lea aquí: Estoy muy arrepentido y quiero una segunda oportunidad: conductor de ambulancia secuestrado en Tibú