Las autoridades investigan si la costumbre de David Alonso Quintero de encender un velón dentro de su habitación habría sido la causa del voraz incendio que consumió el cuarto donde vivía como arrendatario y que terminó apagando su vida.
El hombre, de 65 años y dedicado al reciclaje, compartió durante la tarde del pasado miércoles, 22 de julio, con un amigo. Más tarde regresó a su vivienda, ubicada en el barrio Santa Marta de Ocaña, asegurando que iba a comer. Minutos después, una espesa columna de humo comenzó a salir de la casa.
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En un principio, los vecinos pensaron que estaba quemando residuos, como acostumbraba hacerlo en otras ocasiones. Sin embargo, el humo era cada vez más intenso y las llamas no dejaban de propagarse: el fuego ya estaba consumiendo la vivienda.
Los residentes dieron aviso a la Policía e intentaron comunicarse con David, pero nadie respondió. Ante la emergencia, derribaron la puerta, aunque ya era imposible ingresar debido a la intensidad de las llamas.
Minutos después llegaron unidades del Cuerpo de Bomberos de Ocaña, que lograron controlar y extinguir el incendio.
Una vez sofocado el fuego, los organismos de socorro ingresaron al inmueble y encontraron el cuerpo de David Alonso Quintero en el baño. Estaba parcialmente calcinado y ya no presentaba signos vitales.
Las autoridades adelantan la investigación para establecer el origen del incendio y determinar si, efectivamente, un velón encendido habría desencadenado la tragedia.
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