Con el miedo, las ocupaciones y la apatía de la gran mayoría de los habitantes del área urbana de Tibú, se desarrolló una marcha por la paz y el derecho a la vida.
Fueron pocas las personas de diferentes sectores que acataron la convocatoria virtual que se hizo desde el mismo día que ocurrió el atentado contra unos policías que estaban en un salón de belleza y que dejo sin vida al patrullero José de Jesús Suelta Navarro y a la estilista Fabiola Acosta Albarracín y herido al patrullero Deifan Angarita García.
Los pocos que fueron portaron franelas, camisas y globos blancos. No sintieron miedo ni pena para vociferar durante el recorrido arengas exigiendo respeto a la vida.
“Hoy caminamos por no más violencia”, “hoy caminamos por el respeto a la vida”, “hoy caminamos para que se callen las armas” y “hoy caminamos porque la paz la hacemos nosotros”, expresaban en coro unánime y fuerte.
El aproximado centenar de personas que asistió, fue gente del común, uno que otro comerciante y unos concejales y funcionarios públicos.
El más representativo de las autoridades civiles y eclesiásticas fue el padre Víctor Hugo Peña Pérez, delegado diocesano para las víctimas.
“Hago un llamado a los actores armados, a las Farc, Epl y Eln para que reconstruyan una nueva visión de país, resignifiquen el conflicto armado y neo humanicen todas estas situaciones que están pasando en el Catatumbo que cada día está más olvidado y profundizado en la pobreza y la miseria y no le vemos ninguna solución. El conflicto armado no es la solución para nuestro país”, expresó el sacerdote.
“Hago un llamado al cese al fuego bilateral para que en un acuerdo de paz podamos nosotros entre sacar a esta región de la miseria, la pobreza y el olvido estatal”, agregó.
Nelson Páez, dirigente comunal dijo que los tibuyanos no quieren seguir colocando cuotas de sangre, que ya se ha puesto demasiada, “queremos es vivir tranquilos y en un territorio de paz como lo es nuestro municipio”.
“A los tibuyanos los que nos hace falta es identidad y sentido de pertenencia, esa es la razón y motivo por la que hoy no estamos todos aquí”, precisó el comerciante Gerardo Blanco.
El concejal Laureano Rojas Galván pidió que se callen las armas y se logre la paz a través del diálogo.
Los asistentes con un minuto de silencio rindieron homenaje a las víctimas del conflicto, en especial por las que perdieron la vida esta semana.
Mientras el reducido grupo de personas marchó y se concentró en el parque Tomás María Vergara, decenas de curiosos se paseaban por el polideportivo a observar una pancarta que, al parecer, fue puesta en horas de la noche por el Eln en conmemoración a sus 51 años.
