La vida de Iván Bustos, el campesino al que la Dian le decomisó 11 vacas que ingresó a Cúcuta tras el cierre de la frontera en agosto, transcurre ahora en medio de la más completa felicidad después de recuperarlas.
En el reencuentro solo recibió siete de las 11 reses, pero en su reemplazo las que recibió llegaron con sus crías, lo que acrecentó aún más su alegría, tras estar separado de ellas 9 meses y cinco días.
Bustos confesó que cuando estuvo separado de sus vacas le dolía todo, pero después de que se las entregaron cesaron los dolores.
Cuando La Opinión lo visitó en su casa, cuatro días después de la entrega, reiteró que nunca se cansó de luchar por sus vacas.
Nunca perdí la fe de volver a verlas. Mis amigos me decían que era imposible, que lo que quitaba la Dian era imposible que regresara, pero yo me aferré a las cosas de mi Dios, porque cuando uno está con Dios, nada es imposible, dijo.
“Sentí mucho amor. Yo las consiento mucho. Cuando esos animales me vieron, bramaban, se acordaron de mí, la voz no se les olvida. Me escuchaban y alzaban el cuello, miraban y buscaban en dónde estaba yo”, puntualizó.
Aunque las vacas no han sido revisadas por un veterinario, ya contempla que serán sometidas a un procedimiento de purga, vitaminas y reconstituyente, para que puedan encaminarse al sistema de la leche.
Ahora, están dando entre 5 y 6 litros de leche por día; antes de la retención, daban entre 20 y 25 litros diarios. Sin embargo, para él es normal.
“Como duraron tanto tiempo descuidadas, salieron deshidratas, sin ánimo, estresadas, eso es como alguien que está en la cárcel. Cuando volvieron a su hábitat, esos animales corrían, les parecía que eran mentiras”, dijo..
Darlin Ramírez | Practicante de periodismo
