Mostrarles a niños y jóvenes que el arte no solo permite soñar sino ayuda a construir realidades, y que ellos pueden ser parte del cambio y construir paz desde los municipios, es la meta de ‘Del Norte Bravos Hijos’, que ahora a parte de festival también es escuela.
Desde mayo, la escuela ha replicado este mensaje en Tibú, Puerto Santander, Cúcuta y Juan Frío, gracias al apoyo del ministerio de Cultura a través del programa nacional de concertación.
En estos territorios encontraron la forma de enlazar el hiphop, el grafiti y el break dance, con acciones de liderazgo, resolución de conflictos y cultura de paz.
“El arte es solo el medio. Queremos que los muchachos no solo tomen estas expresiones artísticas como pasatiempo, sino que aprendan a utilizarlas como herramienta de cambio”, explicó Jorge Botello, líder de la iniciativa.
Antes de empezar a componer, cantar, pintar paredes, o bailar, los participantes trabajan un componente social y es allí donde explotan lo mejor que tiene cada municipio.
“Trabajamos con sectores estigmatizados que en algún momento de su historia fueron centro de la guerra. Queremos que nuestros estudiantes muestren la mejor cara de sus lugares de origen y cuenten la otra historia, la buena, la que pocos conocen”, dijo María Cecilia Saavedra, otra de las maestras.
En sus letras y dibujos los estudiantes muestran las riquezas de sus tierras y de su gente, y se comprometen en seguir trabajando por rescatar el lado positivo través de una paz artesanal, esa que se hace con la manos y se moldea con todo lo que se encuentra alrededor.
“Buscamos que nuestros jóvenes se apropien de sus territorios y sean gestores de cambio en su municipio”, agregó Botello. “La idea es que este proceso no acabe en noviembre al igual que las clases sino que nuestros estudiantes lo sigan replicando”.

Otro ingrediente adicional de este nuevo proceso es el acompañamiento de los padres.
La 5ta con 5ta Crew, la gestora del proyecto, se las ingenio para que los padres de familia hicieran parte del proyecto, y periódicamente los convoca a escuelas de padres para que se enteren y trabajen en los productos artísticos de sus hijos.
Entre agosto y septiembre, Del Norte Bravos Hijos, la escuela, realizará unos micro festivales artísticos en los municipios focalizados para que los participantes puedan mostrarle sus productos a sus comunidades.
La Opinión
