Vinculado a la Universidad Francisco de Paula Santander desde 2005, Carlos Humberto Flórez Góngora ha desempeñado funciones de docente y al mismo tiempo ha tenido otras responsabilidades académicas.
En 1991 se graduó de ingeniero civil en esta misma institución y en 2008 cursó una especialización en Física. Es magíster en Ingeniería Civil, en el área de geotecnia y sísmica, de la Universidad de los Andes, de Bogotá. Adelantó una pasantía para el desarrollo investigativo en la Universidad de Wisconsin (Estados Unidos).
Fue decano de la Facultad de Ingeniería y vicerrector académico y director del departamento de Geotecnia y Minería, en calidad de encargado. Por segunda vez es candidato a la rectoría de la UFPS.
Cuál es su diagnóstico de la Universidad Francisco de Paula Santander?
La Universidad Francisco de Paula Santander-Cúcuta, alcanza una población estudiantil cercana a los 18.000 matriculados y solo cuenta con 140 profesores de planta y alrededor de 600 profesores catedráticos. En el caso de Ocaña, la población estudiantil es de 6.500 y solo cuenta con 28 profesores de planta. Hay departamentos académicos que hace una década no cuentan con profesores nuevos y hay programas nuevos que aún carecen de profesores de planta. Con esas cifras es difícil dar cumplimiento a los preceptos misionales de la universidad, en investigación, docencia y extensión. Esto es sencillamente dramático.
¿Cuál es el mayor reto que se enfrentaría desde la rectoría y cuál es la propuesta de solución?
Sin lugar a dudas, el mayor reto es dotar a la universidad de los docentes de planta que requiere para un funcionamiento de calidad. La solución comienza por hacer una revisión de la distribución de los recursos y realizar una redistribución de los mismos, asignando más recursos en la base presupuestal para la contratación de profesores de planta e incorporar nuevos administrativos de carrera. A esto debe sumársele un importante gasto en investigación y desarrollo.
Diversos métodos que miden el desarrollo de las universidades colombianas ubican a la UFPS en lugares muy bajos en cuanto a investigación. ¿Cuál es su propuesta para resolver esta situación?
La universidad debe constituir una infraestructura humana e institucional que no solo garantice la investigación sino que la establezca como un aspecto cultural dentro del alma máter. En ese sentido, se les debe dar un irrestricto apoyo a los semilleros de investigación, a los grupos de investigación clasificados o no en Colciencias, consolidar los institutos de investigación ya creados y crear los que permitan el desarrollo de investigación enfocada a la solución de problemas estructurales de nuestra región. Todo esto debe apalancarse con una oferta fuerte en posgrados.
¿Cuál sería la propuesta desde la UFPS frente al posconflicto?
La UFPS debe asumir, como marco base de discusión, los planteamientos establecidos en el documento de la Asociación de Municipios del Catatumbo, denominado ‘Agenda Regional. Catatumbo, Provincia de Ocaña y Sur del Cesar’. La universidad será columna vertebral para el análisis y propuestas de desarrollo del Catatumbo en todas sus dimensiones.
El estatuto electoral de la UFPS establece una consulta para la elección de rector. ¿Considera usted que este es un mecanismo idóneo y democrático teniendo en cuenta los pesos porcentuales de cada estamento y el número de votantes en cada uno de ellos?
Veinticuatro mil estudiantes tienen un peso del 40% en la votación y solo 147 profesores poseen el mismo peso porcentual; los administrativos que se acercan a 100 tienen un 20%. Es lógico que allí hay una falla que mina la posibilidad de establecer un mecanismo verdaderamente democrático, sumado a las distorsiones que el mismo sistema ha podido crear al interior de la universidad cuando se coacciona al elector y su voto, que debería ser libre y secreto, no se da. Eso hay que corregirlo, indudablemente, porque es más democrático elegir al presidente de la República en Colombia, que al rector de una universidad pública.
¿Qué piensa usted de eliminar la reelección de los rectores universitarios?
En las universidades públicas también debe eliminarse la reelección indefinida. Eso le ha hecho daño a las mismas universidades y ha creado unas divisiones internas que no son sanas para el buen funcionamiento de una institución.
¿Qué propuesta tiene respecto a los docentes?
Al interior de la universidad hay que rescatar un ambiente de trabajo que les permita a los docentes desarrollar, al máximo, sus posibilidades creadoras. Para ello se requiere de estímulos que vayan más allá de lo meramente económico. Debe existir un ambiente de compañerismo, de hermandad, solidaridad y de respeto por el otro que, hoy día, está maltrecho en la UFPS.
¿Cabe la creación de nuevas carreras en la oferta de estudios de la UFPS?
La universidad debe fortalecerse con carreras en ciencias básicas (fácticas y no) que permitan apalancar los demás programas de pregrado. Para las ingenierías y administración es importante tener carreras como Matemáticas y Físicas puras; para las ciencias verdes y ciencias de la salud, Biología pura y en ciencias humanas faltaría Filosofía y Ciencias Políticas, que le darían un gran impulso ideológico a programas como Derecho, Trabajo Social y Comunicación Social.
¿Debe promover la UFPS la ampliación del número de estudiantes?
La universidad debe definir su tamaño máximo y a partir de allí establecer todos los aspectos de su desarrollo tanto físico como humano y tecnológico, de lo contrario, jamás veremos una universidad consolidada en el tiempo. Seguir creciendo sin saber cuál es el límite, simplemente es una irresponsabilidad social muy grande.
¿Cómo ve la participación de la UFPS en el estudio y debate de los asuntos regionales?
La UFPS, hoy día, cumple un papel muy pobre en cuanto a participación en el debate de los asuntos regionales, entendiéndose participar como la puesta de soluciones a los distintos problemas que enfrenta la región. Esto se debe, fundamentalmente, a la falta de investigación.
*Cicerón Flórez Moya
