“Los nortesantandereanos y todos los que habitamos en este territorio estamos urgidos y necesitados de esperanza. Justamente porque todos añoramos un mejor futuro para el departamento y hemos empezado a creer en la paz y la reconciliación”, así inicia el comunicado de los obispos de la región contra los recientes hechos de violencia registrados en la entidad.
En el texto firmado por Mons. Luis Madrid Merlano, arzobispo de Nueva Pamplona; Mons. Gabriel Angel Villa Vahos, obispo de Ocaña; Mons. Julio César Vidal Ortiz, obispo de Cúcuta y Mons. Omar Alberto Sánchez Cubillos, Obispo de Tibú, se hace un llamado a los actores del conflicto y se convoca al diálogo, la unión y el respeto.
Expresaron los jerarcas de la Iglesia Católica que “en nuestros pueblos hay zozobra, incertidumbre, miedo y confusión”, por eso con este mensaje quieren convocar a “una cruzada por la esperanza” a quienes trabaja por la paz en Norte de Santander y han empezado a soñar en la superación del conflicto, a través del diálogo y la negociación.
“Los graves hechos de los últimos meses, realizados quizá para demostrar poder por la violencia, ciertamente frenan la reconciliación, la concordia y la justicia, pero no deben llevarnos a perder el horizonte de esperanza; al contrario, estos actos nos confirman que la guerra no es la salida, que la radicalización y la violencia cruda no son la solución. Ahora más que nunca, hay que invocar la esperanza”.
Según el texto, la degradación del conflicto genera caos, dolor y desasosiego. “Estos sentimientos nos roban el horizonte de futuro que todos anhelamos y que posibilita la paz. Ante esta cadena de hechos en el país y en nuestro territorio, nos quedamos perplejos preguntándonos: quiénes no están haciendo lo correcto. Entramos en confusión y quizá radicalizamos también nuestras posiciones y empezamos a considerar de nuevo la guerra como parte de la solución”.
Los ministros sacerdotales también enviaron un mensaje a los grupos armados: les queremos decir que se pueden tener razones grandes para hacer la guerra, para recurrir a la fuerza, para ir hasta la muerte y la destrucción. Pero también la guerra necesita, para hacerse “comprensible”, un marco amplio de sensatez.
“Sin la básica racionalidad, sin parámetros de ponderación y equilibrio finalmente no se entiende su propósito, no se cumple el objetivo, se cae en el absurdo. El propósito no puede ser causar daño, sino avanzar en aquello que la guerra pretende resolver. ¿De qué sirve una guerra donde todos estamos perdidos, donde finalmente todos nos sentimos víctimas y donde solo ganan los interesados en alimentar este conflicto?”, refiere el comunicado.
De acuerdo con los obispos, quienes se atreven a tomar las armas deben procurar por todos los medios saberse correctamente interpretados, por eso reiteraron su exhorto a los violentos a tener sensatez.
“Hacemos una invitación a la cordura, para darle razones al pueblo que sufre que esta es una causa que intenta construir una nueva nación en la que el miedo, la exclusión, la barbarie, la injustica, lo incorrecto no va más. Por ello, desde las filas de la guerra también es necesario invocar la esperanza; se debe reconocer el derecho a la paz, se debe creer que podemos llegar a ella y salvaguardar desde ya toda forma de vida”.
Afirmaron que si los grupos armados tienen el coraje para asumir la guerra, también deben tener el coraje para asumir la paz. “Como pastores, queremos ser una voz de esperanza para nuestro pueblo. Nos duelen los daños de esta escalada de violencia, los desplazados, los secuestrados, los niños en la guerra, todas las muertes, los daños graves al medio ambiente”.
Continúa el obispado nortesantandereano diciendo que la fidelidad de Dios es la esperanza de su pueblo que sabe que nunca estará solo y que Él lo conduce por el desierto, “no importa cuánto tarde y con cuantos obstáculos encuentre; Dios siempre lo lleva por un camino de liberación”.
“Los invitamos a sentirnos uno, a caminar juntos en medio de la oscuridad, a no desfallecer, a consolar a los que sufren, a quien tiene duelo, dolor, incertidumbre, miedo, pérdida, sentimientos de venganza. En la dificultad, en la penumbra, necesitamos caminar y crecer como pueblo de Dios, ahí se aquilata verdaderamente nuestra fe. Confiemos solo en quien es verdaderamente nuestro defensor, nuestro guía, nuestro liberador, nuestra verdad plena. Él es el único que sabe sacar bien de donde se afirma y se ufana el mal”.
Instaron a invocar la esperanza, porque la reconciliación y la justicia finalmente llegarán. “No invoquemos la guerra para superar la guerra, no invoquemos la muerte para derrotar la muerte. No llenemos de más dolor nuestro futuro. Siempre hay una nueva oportunidad para todo. Recordemos que nunca está más oscuro que cuando va a amanecer. En el nombre del Señor, no perdamos el coraje”, concluye el comunicado.
*Redacción Laopinion.com.co
