Las necesidades de salud que cada a día quedan en evidencia en la Casa de paso Divina Providencia llevaron a su coordinación a proponer que allí haya un punto de vacunación para los niños inmigrantes.
Según el sacerdote José David Cañas, director de la Casa, al lugar llegan 700 niños todos los días y se estima que el horario de atención podría ser entre las 7 y las 9 de la mañana, momento en el que se reparte el café y se hace la primera oración.
El director comentó además que el viceministro de salud Luis Fernando Correa ya conoce el lugar y se percató de la cantidad de población que llega.
De otro lado, la iglesia católica espera que en algún momento el lote en el que funciona la Casa sea propio, lo cual atraería ayuda internacional, pero en este momento no se cuenta con la millonaria suma para la compra, cercana a los 500 millones de pesos por el predio de 1.400 metros cuadrados en el que “se podría desarrollar esta gran obra de caridad, pues donde hay frontera siempre hay necesidad”.