“No estamos preparados”: arquitecto
El movimiento telúrico sentido el pasado lunes en buena parte del territorio nacional también puso sobre la mesa las condiciones de las edificaciones existentes en Ocaña.
El arquitecto Iván Cabrales Angarita fue categórico al afirmar que la ciudad no está preparada para soportar movimientos sísmicos de gran magnitud.
“A excepción del Hospital Regional Emiro Quintero Cañizares, algunas entidades bancarias, la Universidad Francisco de Paula Santander, seccional Ocaña, y las construcciones realizadas después de 2010, en cumplimiento del Decreto 926, la mayoría son obsoletas”, recalcó el profesional de la arquitectura.
Cabrales aseguró que algunos maestros de obra, con el propósito de reducir costos, no realizan adecuadamente los empalmes entre el hierro y el concreto en las columnas, lo que aumenta la vulnerabilidad de las edificaciones ante movimientos telúricos.
“Eso depende de los estudios de suelo, los planos y los cálculos estructurales para que las edificaciones resistan las ondas sísmicas. Debido al déficit habitacional, algunas personas invaden terrenos no aptos y construyen viviendas en zonas de alto riesgo, incumpliendo los requisitos establecidos por la ley”, agregó.
El arquitecto explicó que varios templos también presentan este tipo de problemas, al igual que el complejo histórico de San Francisco y algunos colegios antiguos, estructuras en las que, según indicó, es posible realizar obras de reforzamiento para garantizar su conservación.
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Actualmente, las entidades del Estado exigen, para la suscripción de contratos de arrendamiento, las respectivas licencias y el cumplimiento de las normas de sismorresistencia, con el propósito de evitar riesgos y contratiempos ante eventuales movimientos telúricos.