Al cuestionar a César Jerez sobre cómo considera que le fue a la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat) en las recientes elecciones la respuesta es contundente: “mal, una sola alcaldía”.
El esfuerzo hecho, el convencimiento de haber sumado campesinos votantes tras el paro del Catatumbo, días enteros en asambleas populares, cerca de 300 millones de pesos recibidos, entre otros factores, dejaron 2.531 votantes para un único alcalde ganado, el de San Calixto.
Yadil José Sanguino Manzano, quien llegó por una alianza entre el partido Verde y la Unión Patriótica, fue el único acierto contundente, mientras que en el resto de la zona, triunfaron los partidos de la U, el Conservador, Liberal, Polo Democrático, Movimiento Alternativo Indígena y Social (Mais), Aico y Alianza Social Independiente.
Aunque Jerez no admite la derrota, porque insiste en que buena parte del fracaso provino de la anulación de cédulas, la trashumancia, la compra de votos, y la “viciada práctica electoral”, a otros integrantes de la Asociación sí se les percibe decepcionados.
Elizabeth Pabón, lideresa en Tibú, manifestó que si bien el ejercicio fue importante, “es necesario que se inicie desde ahora, porque aunque sabíamos que de pronto no íbamos a ganar, sí esperabamos tener más ganancias con nuestros candidatos populares”.
Entre tanto, Jerez insiste en que faltan garantías electorales para poder hacer política, y queda también el distanciamiento evidente que Ascamcat tiene con asociaciones consolidadas en la región, como el Comité de integración social del Catatumbo (Cisca) y el Movimiento por las constituyentes populares (Mcp).
Estos dos movimientos, apoyaron y ganaron con sus candidatos en Teorama, Hacarí y El Tarra.
La publicidad tampoco jugó a favor de las candidaturas que respaldó Ascamcat.
Judith Maldonado, candidata a la gobernación, hizo una gran estrategia mediática, por redes sociales y medios de comunicación, y no se quedó atrás con las vallas y pancartas en el departamento.
Pese a ello, quedó por debajo de su contrincante, Milla Romero, del Centro Democrático, por más de 7.600 votos.
Aun así, Ascamcat la dio como clara ganadora de la alianza entre la Unión Patriótica y el Polo Democrático, pues sus 70 mil votos fueron un gran acontecimiento para estos partidos.
Se superó la meta inicial de 60 mil votos pero, en todo caso, no hubo triunfo y el resultado en el Catatumbo evidencia que, o hay una división entre los 7 mil campesinos que dice Ascamcat tener entre sus asociados, o su discurso no convence.
También quedaron dudas sobre la Zona de Reserva Campesina que nunca fue apoyada abiertamente en toda la candidatura, y de hecho ni siquiera aparece en su plan de gobierno, siendo este el elemento cohesionante de Ascamcat.
Urgencia de diálogo
Para Sixto Quintero, secretario departamental del Mais, aunque la pérdida de Ascamcat debe ser objeto de reflexión, no debe descuidarse la realidad del Catatumbo, en especial por las divisiones que quedan tras las elecciones, más las que vienen históricamente.
Según Quintero, el Catatumbo no es solo eje de Ascamcat, sino también de movimientos alternativos, de los barí que también tienen participación en el Mais, es “el pulmón de Norte de Santander”, y tiene además una presencia inocultable de grupos armados.
“O se llama al diálogo y a la integración, para pasar de las discusiones a las propuestas, o las tensiones se agravarán”, dijo. “El acuerdo de paz no garantiza nada en esa zona y sobre eso hay que enfatizar, y trabajar unidos. Hay que hacer la paz”.
Uno de los temores radica en que las comunidades desconocen qué ocurrirá si hay una desmovilización de las Farc, pero con el Eln y algunas mafias que allí dominan, ¿cuál razón predominará si se llega a constituir una Zona de Reserva Campesina en un territorio peleado por otras fuerzas, en su mayoría ilegales?
*La Opinión
