A 56 kilómetros de Cúcuta, un mágico paraje se esconde a las orillas del río Salazar en el municipio del mismo nombre.
Esta fuente hídrica, famosa en la región por sus cristalinas y frías aguas y por el manto verde que la envuelve, es uno de los lugares más representativos y visitados del municipio junto al santuario de la Virgen de Belén.
Balnearios como Juana Naranja, Puente San Jacinto, Los Pomarrosos, Pozo Negro y las cascadas Las Mandingas, son frecuentados por propios y visitantes de domingo a domingo, por su gastronomía y cercanía con estas místicas aguas.
En el camino del parque principal al río los turistas pueden encontrar decenas de vendedores de artesanías, dulces de leche, guarapo, mandarinas, entre otros productos.
El río también da paso al sendero ecológico que conduce a los famosos siete chorros, un sitio emblemático al que los feligreses frecuentan y le atribuyen múltiples milagros y sanaciones.
A finales de junio el municipio celebra sus tradicionales ferias y fiestas de San Pedro y San Pablo.
La Opinión