A plena luz del día, de la tarde y de la noche, centenares de familias que aseguraron no tener vivienda propia se ubicaron en un costado de la abandonada vía del carbón que de Tibú conduce a El Tarra.
“Me canse de pagar arriendo”, precisó Angela Sánchez, madre soltera de una niña de tres años de edad.
Ella y otras personas afirmaron que se metieron en ese costado de la vía porque no encontraron otro sitio para empezar a cristalizar su sueño: tener vivienda propia.
A la fecha no se pudo precisar cuantas familias hay en total porque no han hecho un censo. Estiman que pueden ser unas 300 familias.
Es posible que sean un poco más debido a la longitud del terreno, pues el área no es un lote sino toda una calzada de la carretera que va de sur a norte en 3 kilómetros aproximadamente que repartieron en lotes 15 metros de frente por 10 de fondo.
“Uno como desplazado se cansa de aguantar hambre en las colas para que le den una ayuda, pero resulta que nunca nos dan nada. Nosotros también tenemos derecho a una vida digna”, dijo Ramón Alfonso González.
Luz Milena Arango relató que ella, hasta ayer pagaba $100.000 al mes pro un arriendo en el barrio La Unión. Monto que para ella y su esposo son difíciles de conseguir porque sobreviven con lo poco que ganan al día y con lo que tiene que atender 4 hijos menores de edad. Él trabaja jornaleando y ella lavando ropa y cocinando, pero no es de todos los días sino esporádicamente.
Sus hijos no son beneficiarios de ningún programa social del estado porque no están estudiando, “no tenemos con que comprarles los cuadernos ni el uniforme”.
Los demás tampoco tienen trabajo estable. Por estos días lo que más le interesa es mejorar el cambuche que inicialmente, unos construyeron con unas varas y plásticos y otros con tablas.
La Alcaldía de Tibú está averiguando a quién le pertenece el predio para darle solución a esta invasión.
