Dicen que llevan más de diez años esperando a que la alcaldía y la empresa de acueducto y alcantarillado les termine de canalizar el caño que atraviesa el sector, “que quedó a medias y por ello nos toca soportar la contaminación de las basuras y las aguas negras”, dijo Crudelina Salgado, lideresa del barrio.
Los malos olores se sienten más al caer la tarde y ello impide que los habitantes concilien el sueño. “No hemos podido gozar de nuestro sueño como lo hacen las demás comunidades de la ciudad, por eso le estamos exigiendo a la alcaldía que nos solucione este problema de contaminación”, dijo Salgado. El problema afecta a unas 200 familias que tienen sus viviendas a orillas del tramo del caño sin canalizar.
Al ser consultado del problema, el alcalde Donamaris Ramírez se comprometió a enviar una comisión la próxima semana para evaluar una solución en el corto plazo.
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