Admirables, trabajadoras, incansables, luchadoras y berracas, así son nuestras madres cucuteñas.
Ellas llevan la magia del amor y en sus cálidos ojos reflejan la bondad de su ser como un radiante amanecer. Un ser que siendo joven tiene enorme sabiduría y siendo anciana cuenta con la fortaleza de su alma.
En un recorrido gráfico hacemos un sencillo pero sentido homenaje a las mujeres que ejercen la más maravillosa de las labores.
La Opinión