Cali (Colprensa)
Del lado de los buenos. Esa es la nueva orilla en la que se encuentra la actriz barranquillera Maritza Rodríguez, una de las villanas favoritas de la cadena Telemundo, que en la nueva producción ‘El rostro de la venganza’ se deja ver como una mujer con cero asomo de maldad y rencor.
En ella interpreta a Antonia, una siquiatra que se enamora de Diego, su paciente de años, en una historia “diferente y maravillosa que va a llamar la atención”, comentó la actriz.
Reconoció, además, que la nueva producción, que ya se encuentra al aire en Telemundo Internacional, no es como las telenovelas que estamos acostumbrados a ver. “Está marcada por el misterio, lo impredecible que puede ser la manera como se cuenta la historia. Es mirar cómo un niño es acusado de algo que ni siquiera él mismo recuerda. Además, cómo un suceso repercute en la vida de una persona y afecta a quienes están en su entorno”.
De fondo hay una historia de amor en donde se abordan aspectos como “la seguridad y la valentía, para vencer todos los miedos. De hecho, el protagonista es muy particular porque es un hombre que no conoce el mundo, no conoce a la gente y su conexión con todo es una mujer, Antonia, que además es su siquiatra y su guía”.
En su rol dejará ver parte de esa Maritza que ya es mamá de dos hijos de un año. Y aseguró que las mujeres “somos grandes administradoras de las emociones, por eso podemos hacer todo a la vez”.
¿Qué retos le planteó encarnar a Antonia?
El reto fue trabajar en una historia que para muchos puede ser inverosímil pero que tiene muchas verdades. Lo trabajé con sinceridad y más cuando estaba moldeando un personaje que navegaba entre el juicio, la sinceridad, la transparencia. Rara vez uno tiene la oportunidad de hacer personajes como estos, que son de carne y hueso.
¿Qué lleva Antonia adentro?
A una mujer honesta, de corazón abierto, que persigue la verdad, justiciera, muy femenina, con sentimientos reales, que teme a traicionarse ella misma, una mujer que navega dentro de la dualidad de ser profesional, pero qué más dá si me paso de la raya y me dejo llevar por mis instintos. Creo que los seres humanos siempre estamos en esa línea de no pasarnos de lo correcto o no correcto, o de lo que nos dice el corazón.
¿Qué siente estar ahora del lado de los buenos luego de tantos papeles de villana?
Como que respiro. Como decimos en Barranquilla ‘Con su...avena y su pitillo’. Es realmente estar en la otra orilla. Hacer villanos es pesado y desgastante, tanto en el trabajo como en el día a día porque fuera del set hay quienes te ven como el culpable de todo lo malo que sucede. Hacer villana tras villana tampoco es sencillo porque no se pueden parecer. Amo crear personajes, es el proceso más espectacular que tiene la actuación. Pero cambiar, hace que todo sea más relajante.
¿Cuáles son más malvadas: las villanas suyas o las de Catherine Siachoque?
Creo que las villanas más villanas ni siquieran llegan a un punto de comparación. Las villanas que hace Catherine son de primera clase, son muy buenas, extremadamente fabulosas; y mis villanas también son muy buenas. Cada una tiene su sabor y su picante con su público. Pero siempre le he dicho a ella que un día, ojalá, nos pongan a las dos. Siempre en una novela hay una sola villana y ¿por qué no hay una muy buena o dos muy villanas para enloquecer a la protagonista? Creo que la pobre buena no sabría a quién matar primero. Eso sería como para alquilar balcón.
