Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Columnistas
Chocolate espeso
En contraste con la dinámica global, Colombia atraviesa un panorama económico propio que genera creciente inquietud.
Authored by
Sábado, 24 de Octubre de 2026

El 3 de noviembre de 2026 se realizarán las elecciones legislativas en Estados Unidos. Aunque el Congreso se encuentra bajo control republicano, las proyecciones indican que los demócratas podrían amenazar dicho dominio, en gran parte debido al progresivo desgaste del presidente Donald Trump y al creciente descontento ciudadano a nivel nacional.

Varias de las contiendas electorales que antes favorecían holgadamente al mandatario hoy son inciertas. En estados tradicionalmente republicanos como Texas, Iowa y Alaska, los demócratas han entrado de lleno en la disputa. Con una aprobación en mínimos del 30 %, las encuestas señalan que solo el 45 % de los votantes apoyaría al oficialismo en estos comicios, en los que la economía encabeza las preocupaciones de la opinión pública. Cabe recordar que en este debate electoral se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.

Esta delicada coyuntura ha obligado a un Trump necesitado de triunfos a matizar su retórica confrontacional por una diplomacia pragmática. Así, recibió al presidente chino Xi Jinping en su segunda cumbre en menos de seis meses, pese a que aún no se han terminado de materializar los compromisos del encuentro previo. Asimismo, tras reunirse con líderes del sector tecnológico y de la inteligencia artificial, el mandatario estadounidense respaldó la autorregulación corporativa, oponiéndose a cualquier marco normativo que contenga su desarrollo.

Su giro diplomático también tocó a Latinoamérica: tras haber rechazado la celebración de elecciones en Venezuela por considerarlas intempestivas, terminó cediendo durante la Asamblea General de la ONU tras un encuentro con la presidenta Delcy Rodríguez, avalando el llamado a las urnas en dicho país.

En contraste con la dinámica global, Colombia atraviesa un panorama económico propio que genera creciente inquietud. Mientras desde el discurso oficialista de izquierda se suele invocar la «potencia mundial de la vida» o culpar a «factores externos», los datos en el terreno muestran otro relato. En agosto de 2026, la tasa de desocupación escaló al 9.4 % —frente al 8.6 % registrado un año atrás—, interrumpiendo más de dos años de tendencia favorable. Sectores clave de la economía real como la industria manufacturera, la construcción y la agricultura fueron los principales responsables del deterioro ocupacional, registrando la pérdida de cientos de miles de puestos de trabajo.

A esta contracción del empleo se suma el desplome continuo en la venta de vivienda nueva y una producción petrolera promedio que cayó a sus niveles más bajos en 16 años, una consecuencia predecible de la desincentivación a las industrias extractivas tradicionales en nombre de una «transición energética» acelerada, que en la práctica ha forzado un incremento récord en la importación de gas. Por su parte, los pronósticos de inflación para el cierre de año rondan el 6.83 %, un repunte atribuido en gran medida a los notables incrementos decretados al salario mínimo que terminaron encareciendo los costos operacionales y de transporte. En este escenario de moderación productiva, el crédito alto continúa restringiendo el gasto familiar, dejando al consumo interno en una posición vulnerable.


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día