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¡El departamento que Bogotá ha ignorado!
Somos una región que el centralismo de Bogotá ha mirado por encima del hombro durante generaciones.
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Miércoles, 15 de Julio de 2026

Hoy Norte de Santander cumple 116 años y lo celebro como lo que soy: hijo de esta tierra, hijo de campesinos, hijo de Sardinata. Es un buen momento para celebrar, pero también para decir las cosas con claridad, porque un departamento no se construye solo con discursos bonitos, sino con verdades incómodas.

Somos una región que el centralismo de Bogotá ha mirado por encima del hombro durante generaciones. Mientras la capital decide, aquí producimos. El carbón representa cerca del 98% de las regalías que recibe nuestro departamento. Solo en 2024, según cifras del DANE, este sector movió casi 800.000 millones de pesos y hoy sostiene, entre empleos directos e indirectos, a unas 70.000 familias nortesantandereanas. Sardinata, mi tierra, aporta cerca del 28% de todo ese carbón. No es un dato menor: somos, junto a municipios como Cúcuta y otros dieciocho más, el motor de una industria que durante décadas ha sostenido nuestra economía.

Y, sin embargo, en los últimos años vimos cómo ese motor se apagaba. Minas que tuvieron que cerrar. Mineros que denuncian, muchas veces sin dar la cara por miedo a represalias, que pagan miles de pesos por tonelada a grupos armados ilegales que operan con total impunidad en el Catatumbo. Un gobierno nacional que, en lugar de aliviar a un sector en crisis, le subió los impuestos, aumentando la autorrenta y sumando cargas adicionales en plena caída de precios internacionales. Un gobierno que llegó incluso a comparar el carbón con la coca, y a nuestros mineros con narcotraficantes, cuando en realidad son padres y madres de familia que se juegan la vida bajo tierra para llevar el sustento a su casa. Ese fue el resultado que dejó el Gobierno de Gustavo Petro.

Por eso hoy, en esta era cambiante de la política nacional y regional, tengo una razón real para la esperanza. Con Abelardo de la Espriella como presidente electo, con la ingeniera María Nohemí Arboleda al frente del Ministerio de Minas y Energía, y con Ariel Rodríguez representándonos en el Congreso con un plan de trabajo enfocado en recuperar la inversión y el sector minero, Norte de Santander tiene por primera vez en mucho tiempo un camino claro hacia adelante.

No se trata de nostalgia por el pasado, sino de exigir que el futuro nos trate distinto. Que el Estado deje de estigmatizar a quien trabaja el carbón y empiece a respaldarlo con política pública seria, con seguridad para las minas y con inversión que llegue de verdad a los municipios productores. Que Bogotá entienda, de una vez por todas, que Norte de Santander no es una región marginal, sino un departamento con potencial minero de talla mundial.

Hoy, en nuestros 116 años, no quiero solo celebrar lo que hemos sido. Quiero exigir, con cifras y con la frente en alto, lo que merecemos ser: un departamento próspero, con minería y fortalecida, con miles de empleos recuperados y con un lugar central en la economía del país.

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