El clima de convivencia en los corregimientos limítrofes de San Faustino, Guaramito y Ricaurte, donde se concentran unos siete mil habitantes, está más caldeado que nunca.
En los últimos tiempos, las noches han estado acompañadas de un concierto incesante de tiroteos que parecieran no acabar nunca. “El ruido de las balas se escucha clarito afuera de las casas, como si el enfrentamiento fuera a solo cien metros”, relata Gonzalo*, un campesino que vive con su familia en el caso urbano.
“El palo no está para cucharas”, dice el hombre para referirse a la guerra que tienen desatada las bandas criminales (bacrim) Los Rastrojos y el Clan del Golfo en su corregimiento y los otros dos que colindan con la frontera venezolana, Ricaurte y Guaramito.
Las refriegas han dejado cinco muertos y al menos tres heridos, enviados a clínicas de Cúcuta.
Desaparecidos
Otros habitantes de San Faustino dijeron a La Opinión que esta guerra entre bandas criminales ha dejado muertos y desaparecidos en su municipio, el último de ellos un joven de 22 años identificado como Enrique Suárez Pernía, a quien desconocidos sacaron de su lugar de trabajo en octubre pasado sin que hoy se conozca su paradero.
“Nos preocupa tal situación, porque la intimidación no solo son por las balaceras que se escuchan a toda hora de la noche, también porque no podemos movilizarnos después de las 6 de la tarde hacia Cúcuta”, dijo Gonzalo.
Lea también En San Faustino hay 'plan pistola' contra la policía
En las noches, dicen los habitantes de San Faustino, los contrabandistas son los únicos que se mueven entre Guaramito-Ricaurte y San Faustino, “de ahí que estemos limitados para desplazarnos; además, no contamos con transporte público permanente”.
El alcalde no va
A La Opinión le dijeron que el alcalde, César Rojas, no se ha hecho presente en el corregimiento desde que asumió el cargo el 1 de enero de 2016.
Por ello, no han podido exigirle las soluciones que requieren, como la reparación de la carretera que los lleva a Cúcuta, la cual está convertida en un muladar, al igual que sucede en Ricaurte y Guaramito.
Exigieron a la policía más presencia en su territorio, no solo en los puestos de control cerca de la cárcel Modelo. “No hemos visto el Goes rural que se creó para brindar seguridad a la población campesina”, dijeron.
Por la vía San Faustino-Cúcuta llegan al Área Metropolitana carne y combustible de contrabando.
Por la vía Guaramito-Aguaclara-Puente León-Astillero, ingresa gasolina ilegal traída, por trochas clandestinas, desde La Fría y San Juan de Colón (Venezuela).
Primeras medidas
El alcalde César Rojas convocó ayer un consejo de seguridad que se llevará a cabo esta misma semana para evaluar la situación de seguridad en San Faustino, Ricaurte y Guaramito.
Al referirse a las denuncias de los habitantes de San Faustino, Rojas mencionó que los muertos de los últimos días en esa zona rural fueron traídos desde Venezuela y arrojados del lado colombiano, tras los combates surtidos en el sitio conocido Cerro de la Popa entre integrantes de las bandas criminales conocidas como Los Rastrojos y Clan del Golfo.
Dijo que se dieron instrucciones al Goes Rural para que haga presencia en los cascos urbanos de estos corregimientos.
Estos controles se llevan a cabo también por carreteras con el apoyo de tropas de la brigada 30 de Ejército y la Policía Fiscal Aduanera (Polfa).
(*) Nombre cambiado a petición del entrevistado.
