Son incontables los casos en los que hay enfrentamientos verbales y físicos en las aulas de Cúcuta y el departamento. Sin embargo, no todos salen a la luz pública, dijo el capitán José Daniel Ortiz Soto, jefe del Grupo Infancia y Adolescencia de la Policía de Cúcuta.
Los que se conocen y en los que somos llamados a intervenir son los más graves. Este año se han denunciado dos casos, uno más que el año anterior.
Las principales conductas que se evidencian en los colegios de la región son las tipo 1 y 2 (poner apodos, halar el cabello, empujones, entre otros), solucionables dentro del plantel.
No obstante, cuando son denunciados, sin importar qué tipo de violencia escolar se cometa, la reparación es obligatoria, dice el oficial.
Esta reparación consiste en poner penitencias al protagonista de la violencia, como poner carteleras con mensajes alusivos al respeto.
Cuando el caso que se denuncia de violencia escolar compromete a profesores u otros administrativos, se debe efectuar una investigación donde se establezca el grado de culpabilidad del adulto en este caso, siempre velando por los derechos prioritarios de los niños.
Una vez comprobada la falta, se debe realizar la denuncia formulada por el director ante la Secretaría de Educación, quien decidirá si se realiza el despido del docente.
La Opinión