La falta de pago de Nueva EPS y Coosalud por los servicios prestados a sus afiliados volvió a sacar a las calles a trabajadores de la salud, veedores ciudadanos y asociaciones de usuarios de Norte de Santander, quienes advirtieron que la continuidad de la atención médica en el departamento está cada vez más comprometida.
La manifestación reunió a representantes de organizaciones sindicales de hospitales públicos, asociaciones de enfermería y líderes de usuarios, quienes responsabilizaron a ambas EPS de mantener una cartera que supera los 132.000 millones de pesos, solo con el Hospital Universitario Erasmo Meoz, y de más de 300.000 millones con la red hospitalaria regional, una deuda que, según afirmaron, pone en riesgo la prestación de servicios esenciales.
Aunque el mayor impacto hoy se evidencia en instituciones como el Hospital Universitario Erasmo Meoz y el Hospital Mental de Cúcuta, los dirigentes advirtieron que el problema se extenderá progresivamente al resto de hospitales públicos del departamento, debido a que todos han atendido pacientes afiliados a Nueva EPS y Coosalud sin recibir los pagos correspondientes.
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Julio Lizcano, dirigente sindical y vocero de organizaciones del sector salud, entre ellas la Asociación Nacional de Enfermeras Certificadas (ANDEC), señaló que la situación es consecuencia de una crisis administrativa que, a su juicio, no ha sido resuelta por el Gobierno nacional pese a la intervención de ambas EPS.
"( Por Nueva EPS) han pasado cuatro interventores y ninguno encontró una solución. Por el contrario, la situación se agravó y hoy el sistema atraviesa uno de sus momentos más críticos", afirmó durante la protesta.
Los manifestantes cuestionaron además el manejo institucional de las entidades intervenidas y aseguraron que la inestabilidad administrativa ha impedido normalizar los pagos a hospitales y clínicas, mientras continúan creciendo las cuentas por cobrar y disminuye la capacidad financiera de los prestadores de servicios de salud.
"Los servicios se cerrarán por falta de recursos"
Durante la jornada también intervino Aristides Hernández, vocero de la Asociación Sindical de Trabajadores de la Salud de Norte de Santander (Asetnor), quien aseguró que el sistema hospitalario no necesita una orden para suspender servicios, pues el desfinanciamiento terminará provocando cierres automáticos.
Explicó que sin recursos resulta imposible adquirir medicamentos, contratar personal o mantener operativas las diferentes áreas asistenciales.
"No somos los sindicatos quienes vamos a cerrar los servicios. Se cerrarán por sí solos porque no habrá medicamentos ni dinero para atender a los pacientes", sostuvo.
El dirigente insistió en que la crisis ya se refleja en las dificultades para autorizar procedimientos, entregar medicamentos y garantizar remisiones oportunas, situaciones que, según afirmó, terminan afectando directamente a miles de usuarios.