A sus 45 años, José Luis Zabaleta encontró en el trabajo comunitario la mejor manera de sembrar un buen futuro para su familia y sus vecinos, por lo que no escatima tiempo ni esfuerzos para ayudar a otras comunidades a construir soluciones sostenibles.
Zabaleta aprendió sobre soluciones sostenibles gracias al programa TSI que lidera el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Las Delicias, y está convencido de que este proyecto es clave para ayudar a salir a las comunidades.
Aunque vive en un pequeño rancho con pisos de tierra y no tiene trabajo estable, dona unas horas de su tiempo para trabajar con la población más pobre, con el fin de ayudar a mejorarle su entorno.
“Antes, los presidentes de junta pedían mercados. Ahora nos hemos dado cuenta de que es más importante buscar proyectos que permitan mejorar la calidad de vida de las comunidades”, explicó.
Zabaleta inició su labor comunitaria hace 6 años, cuando fue elegido vicepresidente comunal. Posteriormente fue presidente, y este año volvió a ser reelegido en el barrio Las Delicias, desde donde trabaja con el programa de Soluciones Sostenibles junto con otros 14 vecinos de su barrio y de Manuela Beltrán.
Por estos días trabaja con los habitantes de Colombia 1, donde trata de replicar las actividades de incidencia comunal que permitieron llevar el progreso a su barrio durante los últimos seis años.
“Colombia 1 es un barrio que lleva más de 20 años y no tenía ni siquiera junta de acción comunal. A partir de nuestra experiencia en Las Delicias, los estamos orientando para que el barrio pueda salir adelante. Después iremos por María Teresa, en Belén”, explicó.
Y es que en los dos últimos años, gracias al esfuerzo comunal y la articulación con entidades internacionales, no gubernamentales y católicas, su barrio logró convertirse en el primer barrio de Cúcuta con iluminación led en sus calles, y consiguieron tener un comedor comunitario y un parque.
“Es difícil hacer gestión pública en un barrio, cuando no se ha establecido una junta que lidere estos procesos. Les ayudamos a construir sus estatutos y a realizar su primera asamble, y empezamos a empoderar a la comunidad”, indicó el dirigente comunal.
Zabaleta aseguró que gracias al trabajo mancomunado con Acnur los líderes que hacen parte del TSI aprendieron a defender sus derechos, se interesaron por investigar un poco más y se pulieron en temas de empoderamiento, economía y desarrollo social.
“Cuando ingresé por primera vez a la junta quise renunciar a los seis meses; sin embargo, hubo algo que me impidió hacerlo y fue la mejor decisión que tomé, porque ayudando a los demás me permitió ayudarme a mí mismo y mejorar como persona”, dijo emocionado.
Para Zabaleta, lo más difícil de la labor comunal es ganarse la confianza de las personas y conseguir el apoyo del municipio para poder gestionar obras. Al principio de su mandato se chocó con la desconfianza de sus vecinos, quienes no querían oír nada relacionado con la legalización de predios, pues años atrás los habían engañado y no les habían titulado los predios.
“Duré seis años gestionando la legalización del barrio y la titulación de predios... La legalización llegó en septiembre de 2015, y la titulación ha ido llegando poco a poco. Ya llevamos 113 titulaciones”, indicó.
Aunque el líder comunitario asegura que su labor ha hecho que descuide un poco su hogar y en ocasiones gestiona más por fuera y olvida las goteras y los daños que tiene dentro de su casa, su mayor satisfacción es ver que su barrio va progresando a paso lento, pero seguro.
“Ahora, miro para los lados y tengo la convicción y el orgullo de que valió la pena todo mi esfuerzo, porque las obras por las que he luchado van quedando”, explicó con satisfacción.
