Colchones sucios y viejos puestos a pocos metros del cauce de las aguas negras, basura y varias papeletas y jeringas a un costado son los elementos que destacan en los cambuches que los indigentes han armado por años a lo largo del canal Bogotá.
Aunque las administraciones municipales han buscado evitar que el índice de habitantes de la calle crezca, los indigentes pululan en los parques Lineal y Mercedes y el barrio Latino, entre otras zonas del centro, lo cual ha causado molestias entre los residentes de los sectores vecinos.
En el barrio Latino, la gente se queja porque estos personas dejan basura por todos lados, arman sus cambuches en el espacio público, obstaculizan la entrada de las viviendas y defecan y orinan en la vía pública. Por ello, los vecinos pidieron una intervención inmediata.
Telésforo Blanco, director del Departamento de Bienestar Social, explicó que la Alcaldía puso en marcha un plan de atención para esta población, que se inició con el primer censo de indigentes de Cúcuta: 426 personas ya han sido censadas.
Blanco explicó que según esta primera caracterización, cerca de 80 por ciento de los indigentes son hombres.
“Estas personas oscilan en su mayoría entre los 30 y los 60 años y más de la mitad de ellos tienen una familia y una casa en Cúcuta, solo que la abandonan para consumir drogas y licor”, explicó Blanco.
Lo que más consume esta población es pegante sintético, licores y basuco.
Apoyo oficial
Según Blanco, la Alcaldía adelanta diferentes estrategias para disminuir el número de indigentes, entre ellas, la habilitación de un nuevo centro de paso, donde se pretenden resocializar a esta población para semanalmente lograr que unos 10 indigentes retornen a sus hogares.
“Nuestra meta es sacar a esta gente de la calle... Tenemos el apoyo de personal psicosocial que será el encargado de hacer enlaces y acercamientos entre esta población y sus familias”, explicó Blanco.
A la par, se adelanta unas jornadas de cedulación para indigentes. A la fecha 10 de estas personas ya tienen su cédula.
“Queremos cedular a todos pero muchos de ellos están indocumentados, no recuerdan su edad o sus apellidos y eso ha sido muy difícil”, indicó Blanco.
Tramitar los documentos de identificación no ha sido el único obstáculo con esta población. Aunque algunos de los indigentes han hecho parte de procesos de recuperación y resocialización liderados por fundaciones de la ciudad muchos de ellos han recaído y han vuelto a las calles por la falta de continuidad de estos procesos o por voluntad propia.
María y Gloria, 74 y 56 años, son ejemplo de ello, ambas fueron rescatadas de la calle por la Fundación Villadiegos y no duraron más de una semana en el proceso de recuperación.
Adictas al alcohol, y tras pasar más de una década durmiendo en el suelo y en las bancas de los parques decidieron volver a la calle porque no quieren que nadie les arrebate su libertad y las encierre.
Por esta razón, Blanco aseguró que para que los proyectos de resocialización sean más efectivos se fijaron unas metas y rutas de acción en el Plan de Desarrollo Municipal y se trabaja en un plan municipal de inclusión y bienestar social que permita que los proyectos a favor de los indigentes tengan continuidad en las administraciones futuras.
