Más de 300 jóvenes de la red Jóvenes de ambiente de Norte de Santander ratificaron su compromiso con la protección del ambiente y apoyo a la paz.
La declaratoria se dio ayer, durante el foro Jóvenes pensando el futuro de Colombia, en el que las nuevas generaciones de nortesantandereanos expresaron necesidades como la participación directa en el posacuerdo y la implementación del mismo.
Así mismo, exigieron el acompañamiento del Estado “en los territorios que abandonan los grupos insurgentes y de los cuales se están apropiando las bandas criminales”.
De otro lado, enfatizaron en el respeto y cumplimiento a los acuerdos pactados con todos los sectores del país, y propusieron darle un enfoque ambiental a la reinserción de la guerrilla con opciones como el ecoturismo y la restauración ecológica participativa.
Otra de las ideas es adelantar los procesos de ordenamiento territorial con las víctimas, para evitar la segregación en las periferias urbanas, con el fin de que se reconozca su derecho a un territorio.
Entre tanto, se comprometieron a aceptar a quienes abandonan la lucha armada en estrategias que promuevan la protección ambiental, así como a realizar procesos permanentes de memoria histórica.

Voces expertas
Además de esta declaración, tres expertos hablaron en este encuentro de los retos ambientales para el posconflicto.
Al respecto, Miguel Ángel Julio, asesor del ministerio de Ambiente, indicó que uno de los principales desafíos será la transformación del modelo de desarrollo del país, con tres metas:
Transformar los perfiles energéticos, reduciendo la dependencia del petróleo.
Fortalecer el sistema nacional ambiental y generar políticas públicas con la ciudadanía, para que la autoridad ambiental “no solo dé garrote”, sino que dignifique a la población.
Cambiar la relación entre los ciudadanos y la naturaleza, con el fin de que se entienda que el entorno también tiene derecho a la vida y no a ser sobreexplotado.
“La firma nos pone en un camino diferente, para reinventarnos con principios claros: no me ahgo daño, no hago daño a los demás, y no permito que se haga daño”, dijo.
Juan Carlos Reyes, director de Colombia Joven, invitó a los jóvenes a “ser críticos y participar en el desarrollos diferentes para cada territorio”.
Además, señaló que actualmente hay cerca de tres millones de jóvenes viviendo en el campo, pero según datos preliminares del censo nacional agropecuario en los últimos años 600 mil han emigrado a las ciudades.
“Debemos entonces pensar en que las políticas para los campesinos van más allá de criar animales y sembrar”, declaró. “Nuestros jóvenes están buscando lo que no encuentran en el campo, en la ciudad, y sobre eso hay que trabajar”.
De otro lado, Carlos Tapia, investigador del Instituto Alexander Von Humboldt, coincidió con Reyes en la urgencia de sumar a los jóvenes, y la sociedad en general, en los debates que vienen.
“Vamos a tener dificultades, pero el acuerdo de La Habana nos da la posibilidad de discutir nuestro tipo de sociedad”.
La Opinión
