El parque Playa de Cúcuta es devorado por la maleza y el abandono, al punto que ni su propio letrero se salva (foto1).
El lugar parece solo servir como criadero de gatos (foto 2) que se reproducen en el solitario lugar al que pocos transeúntes llegan, temerosos de la inseguridad.
Las zonas para escalar y las mismas escaleras están cubiertas por los espesos matorrales (foto 3), mientras la comunidad cuestiona por qué se perdieron los $1.800 millones que invirtió la pasada administración municipal, así como las constantes promesas de recuperación.
De los árboles plantados para recordar a los caídos en combate (foto 4) solo quedan unas varitas que nadie creería que fueron un símbolo para honrar a víctimas de la guerra, tan olvidadas como su entorno.