Los andenes se han convertido en una trampa para la movilidad de los ciudadanos.
En estos senderos se pueden ubicar alcantarillas, contadores y otras estructuras sin cubierta o alguna protección que evite la caída de una persona.
En otras ciudades del país se han registrado accidentes e incluso la caída de niños por estos agujeros que en algunas ocasiones les han costado la vida.
Es responsabilidad de las empresas de servicios públicos, atender la reparación de estas tapas para proteger la integridad de los ciudadanos.
El lente de La Opinión pudo observar en estas direcciones algunos pasos peligrosos.