La ausencia de canales para las aguas lluvias y el pésimo estado de los ductos existentes hacen que con las lluvias cientos de cucuteños queden en riesgo, pues estas estructuras amenazan con llevarse todo a su paso, por razón de la fuerza del agua y la erosión.
Estos son los cinco principales caños que poco a poco se ‘tragan’ a Cúcuta, y qué hace la Alcaldía en cada uno de ellos.
Caño de Belisario Betancur
Aunque lleva por lo menos 20 años sin ser canalizado, desde 2014, cuando se desvió el curso natural de las aguas lluvias, la situación empeoró y la nueva estructura empezó a desmoronarse ‘tragándose’ más de 20 metros de los patios vecinos. Hoy, unas 100 familias están al borde del abismo. La Alcaldía adelanta obras de estabilización por 1.300 millones de pesos en la calzada de autos que pasa sobre el caño, pero la canalización sigue pendiente, por falta de recursos.
Canal La Cañada (Palmeras)
En 2006, gran parte de La Cañada fue canalizada por el municipio. Sin embargo, la estructura que recibe las aguas lluvias de la comuna 8 empezó a quebrarse tras la temporada invernal 2010-2011. Actualmente hay un hueco de cerca de 10 metros de profundidad que amenaza con llevarse varias viviendas vecinas. Aún no se han destinado recursos para esta obra.
Canal Carlos Pizarro
Desde septiembre pasado, la Alcaldía adelanta las obras de adecuación del canal de Carlos Pizarro y Cecilia Castro, con inversión de cerca de 1 mil millones de pesos. En la calle 16KN, entre avenidas 8 y 9, se presenta la situación más grave de erosión: el caño se ha llevado gran parte del pavimento vial. Se canalizarán kilómetro y medio en concreto reforzado.
Canal Bogotá
Así luce, a la altura del barrio Santa Helena, donde las basuras y la fetidez todo lo inundan. Recientemente, se firmó un convenio entre el Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y Corponor para construir la prolongación del Canal Bogotá. La obra tendrá una inversión total de 8.730 millones de pesos.
Caño de Virgilio Barco
En una fétida y contaminada laguna de cerca de tres metros de profundidad se convirtió el tramo donde desemboca el canal que trae las aguas lluvias de Virgilio Barco, Trigal del Norte y El Aeropuerto. Los vecinos de las avenidas 2 y 3 deben vivir en medio de la podredumbre y las basuras. La canalización de este sector tampoco está priorizada por el momento.
