Cuando Ana Milena salió a la pasarela, sus miedos y dolores quedaron atrás. Por un par de segundos dejó a un lado los malos recuerdos del desplazamiento y solo pensó en su futuro y el de su familia.
A su lado, su hija, de 4 años, modelaba con orgullo el peinado que ella le hizo horas atrás para ser parte de la feria empresarial y el desfile que organizó el Sena y la Secretaría de Posconflicto y Cultura de Paz en el marco del cierre de los procesos formativos en belleza, cocina, marroquinería, lencería, y manualidades navideñas, entre otros.
Mientras desfilaba por los pasillos del Centro Regional de Víctimas y posaba para las fotos, Ana Milena y las demás víctimas participantes, dicen haber aprendido a no desvanecerse por la guerra, por el contrario, esos malos episodios las impulsan a salir adelante para brindarles un mejor futuro a sus familias.
“Esta ocasión de capacitarnos y fortalecer nuestras ideas de negocio nos da un impulso muy grande”, dijo emocionada Elizabeth Carvajal, quién expuso artículos navideños que aprendió a elaborar en el centro regional.
Aunque la mujer fue víctima de la guerra hace 29 años en Saravena (Arauca), solo hasta hace seis años declaró lo que vivió a la Unidad de Víctimas y pasó a ser parte de los programas de reparación.
Luz Omaira Lozada Vanegas, orientadora de atención a la población víctima del Sena, dijo que la feria empresarial busca tejer paz a través de la oferta institucional del Sena proporcionándoles capacitaciones laborales a las víctimas.
“Gracias a alianzas estratégicas impulsamos a las personas a que creen un producto o servicio que le garantice su sostenibilidad”, explicó Lozada.
En lo corrido del año, unas 800 personas se han beneficiado de las capacitaciones en mercadeo y ventas, contabilidad, marroquinería y belleza, entre otras.
Según la Secretaría de Posconflicto y Cultura de Paz, tras terminar las capacitaciones las víctimas no quedan solas y pasan a una segunda fase de acompañamiento para fortalecer sus ideas de negocio o unidades productivas.
