Un compromiso real
El ejercicio servirá para implementar actividades concertadas con los familiares de las víctimas y los comparecientes, en aras de avanzar en la reparación, los aportes a la verdad y las medidas de satisfacción, como la construcción de memoria y la dignificación de las víctimas. De esta manera, la justicia restaurativa propicia formas adicionales a las tradicionales de compensación y retribución, en cumplimiento de los principios humanitarios.
Los implicados reconocieron el daño causado a la sociedad por las violaciones de los derechos humanos. Según los magistrados, se conoció la verdad y se despejaron las falacias construidas en torno a esos crímenes.
En la región del Catatumbo, la JEP tiene un estimativo superior a las 700 víctimas de ejecuciones extrajudiciales durante el conflicto armado. Estos crímenes se habrían cometido para acceder a prebendas del propio Estado, como permisos, licencias y medallas, sin importar el dolor de las familias, agregaron.
Además, se develó cómo se encubrieron esos asesinatos, primero por parte de la Justicia Penal Militar y, posteriormente, en la Fiscalía General de la Nación.
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Ahora, las familias conocen la verdad y esperan las acciones restaurativas que permitan limpiar el buen nombre de sus seres queridos, reiteró Díaz Romero.