En un sistema montañoso de la cordillera oriental de los Andes emerge a 3.700 metros sobre el nivel del mar, el páramo de Jurisdicciones donde nace la biodiversidad de la zona del Catatumbo y se extiende hasta el golfo de Maracaibo en el vecino país de Venezuela.
La laguna Pan de azúcar rodeada de frailejones es el punto de partida de las vertientes hidrográficas que baña una rica región adoptando diferentes nombres de acuerdo a la geografía circundante: Frío, Oroque, Algodonal tributarios del Catatumbo de la casa del trueno, en lengua motilón barí donde navegan grandes historias y declarado por la JEP como sujeto de derecho del conflicto armado.
Durante siglos el afluente ha dinamizado la economía en el oriente colombiano generando el progreso y desarrollo en el Norte de Santander, los ribereños han sido testigos mudos del proceso evolutivo de las distintas comunidades.
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Una vertiente que conecta montañas, quebradas, emprendimientos, culturas, historias y resiliencias para restituir el tejido social de una subregión golpeada por la violencia.
Radiografía de la cuenca
El río Catatumbo nace en el cerro de Jurisdicciones, municipio de Ábrego, occidente del departamento, a 3.700 metros sobre el nivel del mar, y desemboca en el lago de Maracaibo, en territorio venezolano. En Colombia, comprende una extensión de 16.626 km², aportando cerca del 60 % del agua dulce de Norte de Santander.
Su nombre significa ‘Casa del Trueno’ termino ancestral del pueblo barí, en razón de la gran actividad eléctrica que se origina a partir de una masa de nubes de tormenta a una altitud de más de 1 kilómetro. Ocurre durante 140 a 160 noches al año, nueve horas al día, con destellos de 16 a 40 veces por minuto.
Para quienes habitan el territorio la cuenca hidrográfica no es solamente un paisaje es una fuente de vida que guarda la memoria digna de aprender, conocer, proteger y defender.
Los frailejones son especies representativas de esos ecosistemas, sus hojas captan la humedad de las lluvias y la neblina, contribuyendo al almacenamiento de agua en el suelo, uno de los recursos más importantes de la región, manifiesta el residente Luis Alberto Celis Pabón.
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En las alturas de Jurisdicciones también se levantan torres de comunicaciones, demostrando además de la importancia ambiental, un lugar estratégico. Gracias a esas bondades, los colombianos pudieron apreciar la señal de la llegada del hombre a la luna en el año de 1969.
Un compromiso de todos
La Corporación Autónoma Regional de la frontera nororiental, Corponor, entrega beneficios a las familias que cuidan el cerro de Jurisdicciones donde la comunidad conoce los caminos, sus fuentes de agua y cambios de la montaña, son ellos los que han construido una relación cotidiana y quienes también juegan papel fundamental del preciado líquido.
Con los habitantes de la vereda La María se trabaja el programa denominado ‘Pagos por servicios ambientales’ donde 19 familias reciben un incentivo de 1.100.000 pesos por 36 meses para que ayuden a cuidar a proteger y una facilidad económica para solventar los gastos. Para la conservación se deben dejar dos hectáreas para la reforestación con la regeneración natural.
El agua comienza a acumularse en las montañas y no se quedan en el páramo, bajan por las quebradas, alimentan ríos, atraviesa municipios y mantiene vivas las esperanzas de las distintas comunidades.
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Conjuntamente con el Ejército nacional y Parques naturales se trabaja en viveros de alta montaña para la producción de frailejones y lograr la conservación en el sentido colectivo del medio ambiente.
Mantener viva la memoria
El Centro Regional de Medios del Catatumbo (CRM) ha centrado su misionalidad de visibilizar la región partiendo del arraigo por el territorio. Es por eso que para este 2026 centró su atención en el punto más alto de la región conocido como el Páramo de Jurisdicciones ubicado a 3.700 msnm en el municipio de Ábrego.
Hasta ese lugar de la cordillera Oriental llegó un equipo investigativo para compartir con las comunidades, conocer sus experiencias y resaltar sus historias, pues este es un territorio estratégico para la región, teniendo en cuenta que en sus montañas nace el agua que abastece a tres departamentos Cesar, Norte de Santander y Santander.
El documental bautizado como ‘Emparamaos, donde nace la vida’, nombre que honra a quienes viven en este lugar, y a una de las palabras más fuertes del ocañol, para referirse a alguien que tiene un frío inmenso.
“Llegar a la cima de la montaña permitió producir una pieza audiovisual que resalta la magia de la laguna Pan de azúcar, el impacto del cerro en las comunicaciones del país y el compromiso de las comunidades por conservar su páramo” afirma Kely Vega integrante del equipo CRM.
El lanzamiento de la producción se realizó en la Academia de Historia de Ocaña, en articulación con el Museo de la Gran Convención de Ocaña, donde también fue presentada una galería fotográfica con imágenes captadas durante el recorrido por el Páramo de Jurisdicciones, ubicado en el corregimiento La María de Ábrego.
“Pero el contenido no quedó solo en su lanzamiento, sino que hemos viajado a escuelas y colegios como en el caso de la vereda Mesones en Teorama, por donde pasa el río Catatumbo, generando en los estudiantes una reflexión sobre el valor del agua y la importancia de conocer dónde nace su río”, asegura Janice Guerrero Arévalo, directora del documental.
“Qué gran iniciativa del Centro Regional de Medios que nos brinde este espacio. Que llegue hasta aquí a nuestra vereda y nos muestre estos paisajes, y nos permita recordar el valor de lo que nos rodea, y que los muchachos se inquieten sobre el compromiso que deben asumir por su entorno, especialmente por el agua”, expresa el docente Dioneider Carrascal.
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La Fundación Oasis de Amor y Paz en Ábrego también disfrutó de un espacio sensorial y recibió la galería fotográfica de este lugar que sigue escribiendo una historia que nace en la montaña, corre con el agua y permanece en quienes la habitan. Proteger el páramo también es cuidar la memoria de quienes estuvieron antes y el hogar de quienes vendrán después.
Tratamiento especial a la cuenca
Magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, reconocieron la cuenca del río Catatumbo y sus afluentes como sujeto de derechos en el componente judicial del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, encaminados a investigar, juzgar y sancionar los crímenes más graves del conflicto armado registrado en esta zona del territorio nacional.
La coordinadora de la Mesa de Víctimas de Ocaña, Maritza Pérez Amaya, fue notificada sobre esa decisión tomada por el alto tribunal ante los hechos que lo hubieran afectado y que fueron presuntamente cometidos por las extintas Farc-EP hasta el 1 de diciembre de 2016, así como por aquellos atribuidos al Ejército de Liberación Nacional (ELN), Ejército Popular de Liberación (EPL) y Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).
Pérez Amaya aseguró que se hizo justicia con esa medida de satisfacción para las víctimas de Norte de Santander, al determinar la reparación de un río como ser sintiente y que se convirtió en la fosa común más grande de Colombia, por el número personas desaparecidas, lanzadas a su cauce para borrar cualquier rastro de las autoridades.
“Es un triunfo, porque el Estado debe remediar el daño ecológico por la deforestación de la cuenca y los efectos del derrame del crudo por la voladura del oleoducto que pasa por la región”, señaló la representante de las víctimas.
Aparte de la reparación económica y sicosocial a los seres queridos que aún busca a los campesinos de la región, se debe resarcir el ecosistema con la siembra de alevinos de bocachico, como se ha hecho en el Magdalena.
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“Es un logro muy grande, una lucha de los desplazados, testigos del silencio, y por eso se levanta un monumento del bocachico en el asentamiento humano Brisas del Polaco, para honrar la memoria de los desaparecidos y cuyas mujeres no descansaremos hasta encontrar la verdad”, puntualizó.
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