Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Cúcuta
Especial | Ángeles, mármol e historia: las joyas arquitectónicas que sobreviven en el Cementerio Central de Cúcuta
Un viaje por los mausoleos de familias que han marcado historia en Cúcuta.
Authored by
Image
La opinión
La Opinión
Domingo, 1 de Noviembre de 2026

En el Cementerio Central de Cúcuta, entre flores y panteones que han marcado el devenir de la ciudad  por 136 años, se contemplan edificaciones que, gracias a su arquitectura, se diferencian de las bóvedas que abundan en este camposanto. Nos referimos a los mausoleos, espacios donde reposan cuerpos desde el siglo pasado. 

La historia comienza el 20 de mayo de 1884, cuando una comisión designada por el Concejo de la ciudad y encabezada por el alcalde Santiago Jordán, determinó que en un terreno de la calle 15 con avenida 17 se construyera un nuevo lugar para que las personas enterraran a sus familiares, amigos o seres queridos y les dieran un último adiós.

Como si fuera la ciudad de los muertos, con calles principales divididas en manzanas a lo largo y ancho de casi cuatro hectáreas de terreno, el Cementerio Central fue construido por el maestro Pedro Tobías Vega y elaborado por el ingeniero Francisco de Paula Andrade, y su estructura urbana y distribución jerarquizada lo hacen ser un lugar decimonónico. 


Lea: Más de 300 soldados llegan a Cúcuta para reforzar la seguridad en la ciudad y la frontera


Posteriormente, en enero de 1890 se abrió para el público en la avenida 17 N°17-35, barrio San José. Durante su tiempo en funcionamiento ha sido reconocido como patrimonio histórico y “museo a cielo abierto”. Según estudios de la Universidad de Pamplona, dentro del cementerio se conservan mausoleos y esculturas funerarias con obras acreditadas a escultores como Achille Canessa y Emilio Gariboldi.

Una escultura firmada por el artista italiano Achille Canessa es el ángel del silencio, que resalta sobre el mausoleo de la familia Durán Durán. Canessa cuenta con obras en Italia, España, Portugal, Estados Unidos, Puerto Rico, Brasil, Chile y Perú.

De igual manera, el escultor italiano, Emilio Gariboldi cuenta con una obra de su autoría en el camposanto. Se trata de la estela en la tumba de Matilde Faber Henckel. 

Esculturas de Emilio Gariboldi y Achille Canessa. Foto: Carlos Ramírez

Esculturas atribuidas a Achille Canessa y Emilio Gariboldi.


Historia de los mausoleos 

La etimología de la palabra ‘mausoleo’  surge en el año 353 a.C., cuando Artemisa II –sátrapa de Caria- ordenó la construcción de un monumento funerario en memoria de su difunto esposo, Mausolo. A esta obra se le conoció como el Mausoleo de Halicarnaso y, por sus grandes dimensiones, se le considera entre las sietes maravillas del mundo antiguo. 

Según la Real Academia Española (RAE), el significado de la palabra mausoleo es: “sepulcro magnífico y suntuoso”. Y como el de Mausolo, grandes panteones de este tipo han marcado la historia por imponentes arquitecturas, entre ellos se encuentran el Taj Mahal (India) y el Mausoleo de Lenin (Rusia).

Las “casas” de los muertos 

Cuando se habla de una casa, vivienda u hogar, es común imaginar que dentro de ella habitan personas vivas que conviven a diario entre ellos. Sin embargo, en la “ciudad de los muertos”  hay casas que albergan familias que han marcado la historia de San José de Cúcuta y descansan en paz en esas calles del camposanto. 


Le puede interesar: No prosperó cambio en las reglas electorales de la UFPS Cúcuta


Desde la administración de este lugar confirmaron que hay 15 mausoleos de familias significativas en la ciudad y sus construcciones datan desde 1894. 

“Estos mismos reflejan el legado, respeto  y el afecto que cada una de las familias quiere conservar de sus seres queridos”, indican desde la administración.


El ángel de los Duplat 

Como si fuera la dirección de una casa, el mausoleo de los Duplat se encuentra ubicado en el patio oriental, calle 7 – lote 14. Este panteón de orden neoclásico y forma rectangular  se encuentra adornado con materiales como mármol de Carrara –traído desde Italia-, concreto armado y apliques en yeso. 

La historia de los Duplat comienza con Augusto Mario Duplat Agostini, hijo de Isidore Duplat Delacroix, cónsul del gobierno francés en Venezuela en la segunda mitad del siglo XIX, y casado con Victoria García-Herreros Mantilla -hija de Aristides García-Herreros, dirigente conservador del Estado Soberano de Santander, quien fue  un importante comerciante y dueño de la firma comercial Duplat & García-Herreros, con sedes en Cúcuta.


Infórmese: ONU llama a garantizar los derechos humanos durante la militarización de Cúcuta


En la Perla del Norte, fue el principal promotor de la Compañía del Alumbrado Eléctrico de Cúcuta, conocida como “Luz Duplat”, siendo la primera empresa de ese estilo en la ciudad. Además, era dueño de un acueducto de 8 kilómetros en inmediaciones de las antiguas haciendas “Los Patios” y “Los Colorados” y que funcionaba como planta hidroeléctrica para la compañía, generando hasta 240 KW de energía. 

En Venezuela, Augusto Duplat fue propietario de la hacienda cafetalera “La Arabia”, en Rubio (Táchira).

Custodiando sus cuerpos, resplandece una estatua cuya tipología se representa como el ‘Ángel funerario’, de alas plegadas, simbolizando pena y dolor. Junto a él, una cruz latina adornada con una corona de espinas representando la pasión de Cristo. En su mano izquierda sostiene un ramillete de flores que significa la esperanza y la transición de una vida a la otra. Además, el lado derecho de su rostro el ángel lo cubre con su diestra, en señal de tristeza por la pérdida del ser querido.  

Familia Duplat. Foto: Carlos Ramírez

El silencio de los Pacheco 

Por la calle principal de la “ciudad” al costado occidental (lote 4) se ubica el panteón de la familia Pacheco. Su estructura tiene forma de capilla de estilo neogótico construido en concreto armado, hierro y mármol.

El primer cuerpo en ocupar la capilla fue el de Hilda Pacheco, deportista y nadadora profesional quien se destacó en su disciplina a nivel regional y nacional. Como una ironía de la vida, Hilda falleció en el río Zulia, el 3 de enero de 1932. 

En su honor, se construyó un imponente mausoleo sobre el cual descansa el ‘Ángel del silencio’. Esta obra se caracteriza por el gesto Harpocrático o signum harpocraticum, que se muestra con el dedo índice de la mano izquierda cerca de los labios del ángel e indica que se debe guardar silencio en señal de respeto por el lugar sagrado y por las personas que duermen el sueño eterno. 

Algunos elementos que complementan la capilla son una cruz latina que se encuentra encima de una torre esbelta y aguda, pináculos y los epígrafes de algunos integrantes de la familia Pacheco

Familia Pacheco. Foto: Carlos Ramírez

El panteón de los Cristo

En la calle 5 del patio occidental, se sitúa un panteón de estilo neogótico en el que se detalla a simple vista un templete o ciborio gótico elaborado a base de concreto armado y azulejos. 

La Familia Abrajím Cristo se dedicó al comercio, la industria en la ciudad y tuvieron un gran aporte político y empresarial en la región. Encabezada por Jorge Cristo, inmigrante de Oriente Medio y Cecilia Abrajím Elcure; fueron padres de Jorge, Zaineh y Magible. Jorge fue clave para que José, Aziz y Rosita Abrajím Elcure -hermanos de Cecilia- vinieran a Cúcuta.

En lo más alto del templete, una cruz latina se asoma por las afueras de los muros del cementerio indicando que allí reposan los restos de esta familia. 

Familia Abrajím Cristo. Foto: Carlos Ramírez

La memoria eterna de los Canal 

El panteón de la familia Canal Sorzano se localiza en el patio oriental, calle 1 (lote 24) y su principal material de elaboración es el mármol gris. La tipología del panteón es piramidal con cierta similitud a un estilóbato o macizo corrido sobre el cual se apoya una columnata. 

Esta familia cucuteña se destacó  en los sectores del comercio, la agroindustria, las artes gráficas y el derecho. Entre estas áreas, es de gran importancia hablar de Pedro Nel Canal Ramírez quien fue uno de los promotores del desarrollo económico de la Recta Corozal, en el municipio de Los Patios, donde, al día de hoy, funcionan diversos negocios de la familia. 

Igualmente, el nombre de Pedro Canal estuvo relacionado con el entorno del Cúcuta Deportivo durante la década de 1950 hasta comienzo de 1960. 

Familia Canal Sorzano. Foto: Carlos Ramírez

La historia de los Cogollo 

El mausoleo de la familia Cogollo se diferencia de todo el demás, puesto que en el medio de su estructura se muestra el busto de Ciro Cogollo. El monumento se halla en el patio oriental y está elaborado a base de concreto, revoque, ladrillo y mármol blanco. 

Esta familia formada por Francisco Cogollo y Zenobia Rodríguez junto a sus hijos fueron notables comerciantes en Cúcuta, entre ellos, Arturo y Cirio Cogollo, fundadores de la Botica Cogollo y Cogollo & Cía. Además, se destacaron en la exportación de café e importación de maquinaria y equipos. 


Lea: Ronald Ugarte deja la dirección de la cárcel de Cúcuta y asume nuevo cargo en Girón, Santander


Arturo fue uno de los fundadores de la Cámara de Comercio en la ciudad en 1915, siendo vicepresidente de la primera juta directiva de la institución cameral. El busto que se observa es de Ciro Cogollo, hermano de Arturo, quien fue asesinado en 1928.

Familia Cogollo. Foto: Carlos Ramírez

Los ángeles de la ciudad 

“Mientras que una ciudad esté custodiada por ángeles, todas las personas estarán a salvo”, esta parece ser la consigna que resalta en el cementerio, porque son numerosos panteones que cuentan con un ángel velando por las almas. 

La familia Fernández cuenta con imponente ángel guardián, de pie y con sus alas desplegadas hacia arriba simbolizando su llegada. Al igual que los Fernández, la familia Lara cuenta con un ángel guardián que con sus expresiones demuestra serenidad a los difuntos que reposan, en su base está escrita la palabra paz en latín: Pax. 

En la obra de la familia Durán Durán, un ángel del silencio -esculpido en mármol de Carrara- resalta por detalles como una rama de uvas, corona, cruz y el símbolo de crismón (monograma de Cristo). Esta obra se le atribuye a Achille Canessa. Del mismo material es la obra sobre el panteón de Rafael Barroso pero esta vez, la figura femenina es la que se encuentra apoyada sobre una cruz católica y con una mirada de serenidad. 

La familia Caracciolo tiene un ángel funerario, elaborado con mármol de Carrara y granito, con los brazos cruzados y una cruz celta a sus espaldas. En forma de niño, sobre la tumba de los Forero, la estatua destaca gestos de meditación y tristeza. A través de flores bajo los pies, simboliza el alma de los difuntos. 

En el panteón de la familia Alvarado Omeña, se encuentra el sarcófago de Julio Alvarado y sobre él, un ángel orando ante la cruz y portando un ramo de flores. El panteón de la familia Atala Vanegas, cuenta también con un sarcófago y sobre el panteón, la estatua de San José y el niño Jesús.


Una ciudad sin casas nuevas 

En charla con Vicente Vázquez Llanes, administrador del cementerio desde 1987 hasta 1990, confirma que el auge de construcción de estas obras se da entre 1920 al 1980, principalmente por la condición económica de las familias de aquellas épocas. 

Con el pasar de los años, los costos de los materiales y la construcción de grandes bóvedas de sindicatos en el cementerio empezaron a aumentar y produjo la extinción de estos monumentos. 

Cabe aclarar que Vicente cuenta con un mausoleo en donde reposan su mamá, papá, sobrino y parte de la familia de su esposa. En su hablar, expresa una alegría y satisfacción al saber que su familia, a pesar de no estar en este plano terrenal, está reunida en un lugar donde nadie los moverá y estarán allí toda la vida hasta el momento en el que llegue a su compañía. 

“Parece ser que a esta nueva generación no le interesa tener un espacio para descansar en paz”, comenta Llanes y argumenta que el inicio de los cementerios jardines también fue un factor determinante en el fin de los mausoleos en Cúcuta. 


Lea: Niños con discapacidad disfrutaron del Día Dulce en Cúcuta junto al Ejército Nacional


Un camino hacia la eternidad 

“Las almas de los justos están en las manos de Dios”. Con este versículo del libro de la Sabiduría describe el capellán Manuel Jiménez el significado religioso que representan los ángeles en cada uno de los mausoleos. La misión de estos seres es la de escoltar al difunto en su camino hacia la vida eterna, y si su muerte es tempranera, acompañarán en el llanto de sus dolientes.

La misión de un capellán recae en el acompañamiento de personas que han perdido a sus seres queridos o amigos, se trata de acompañarlos en su proceso de duelo, por ello, reciben el nombre de pastores de almas. 

“Los ángeles son denominados los fieles custodios de los bautizados”, argumenta el religioso y afirma que estos seres custodian el caminar de los difuntos hacia la eternidad y que han resucitado y disfrutando de la vida eterna.

Redacción: Joseph Delgado / Practicante de periodismo


Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . 

Temas del Día