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Cúcuta
¿Puede la IA acompañar la salud mental? Esta es la apuesta de un psicólogo cucuteño
En medio del creciente desafío de la salud mental, un psicólogo cucuteño desarrolla una herramienta con inteligencia artificial que busca acompañar a los pacientes entre consultas y fortalecer el seguimiento clínico.
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Deicy Sifontes
Deicy Sifontes
Domingo, 12 de Julio de 2026

A las ocho de la mañana una persona sale de su casa rumbo al trabajo. Tiene una cita con su psicólogo al final de la tarde. Durante una hora habla de la ansiedad que le impide dormir, de las preocupaciones económicas y de los conflictos familiares, pero la sesión termina y la vida continúa.

Entre una consulta y la siguiente puede transcurrir más de una semana y es precisamente en ese tiempo, durante el que el paciente está lejos del consultorio, donde aparecen muchos de los episodios que marcan el rumbo de su salud mental.

Ese vacío es el que intenta abordar Dr. Jaz, una herramienta que integra la Inteligencia Artificial con una plataforma web y WhatsApp para acompañar al paciente entre sesiones, identificar patrones de conducta y aportar información que fortalezca el seguimiento clínico.


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La propuesta no busca reemplazar al psicólogo ni emitir diagnósticos, sino servir como una herramienta de apoyo durante el tratamiento. 

Una pregunta que surgió en el consultorio 

Después de siete años atendiendo pacientes del sistema de salud en Cúcuta, el psicólogo Juan Pablo Guerrero Colmenares comenzó a hacerse una pregunta que terminó convirtiéndose en el punto de partida del proyecto: ¿Qué ocurre con el paciente cuando termina la consulta y vuelve a enfrentarse a su vida cotidiana?

“Uno puede ver al paciente una hora, pero después pasan seis o siete días en los que el psicólogo no sabe qué ocurre. Es precisamente durante ese tiempo cuando aparecen muchas de las situaciones que terminan desencadenando ansiedad, estrés, conflictos familiares o recaídas”, explica.

Más que desarrollar una herramienta basada en Inteligencia Artificial, Guerrero busca encontrar una forma de comprender mejor ese periodo entre consultas y fortalecer el seguimiento clínico sin sustituir el trabajo del profesional.


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Con esa idea, Juan Pablo Guerrero se unió al desarrollador de software Juan David Quiroga para dar vida a Dr. Jaz, un proyecto que actualmente avanza en el proceso de protección de la propiedad intelectual.

 

JUAN PABLO GUERRERO
Juan Pablo Guerrero, psicólogo y creador de Dr. Jaz 

Comprender la conducta, más allá del síntoma

Aunque la plataforma utiliza IA, Guerrero insiste en que su principal innovación no está en la tecnología, sino en el análisis de la conducta.

Según explica, detrás de una crisis de ansiedad un episodio de ira o una conducta impulsiva suele existir una cadena de acontecimientos que la persona no logra identificar.

Para ilustrarlo, menciona casos cotidianos: alguien que llega del trabajo y responde con agresividad en casa, otra persona que enfrenta el estrés comiendo de manera compulsiva o alguien que opta por aislarse.

“A simple vista parecen reacciones diferentes, pero todas responden a comportamientos aprendidos que generan un alivio inmediato. El problema es que ese alivio dura poco y termina produciendo consecuencias mucho más graves”, afirma.


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Desde su perspectiva, el reto del tratamiento psicológico consiste en ayudar al paciente a reconocer qué desencadena esas respuestas para poder modificarlas.

 

DR. JAZ

 

¿Cómo funciona Dr. Jaz?

La iniciativa fue concebida como una plataforma bimodal . Mientras el paciente interactúa con un asistente a través de WhatsApp, el profesional tratante accede a una plataforma web para consultar la información recopilada durante el proceso.

Según Guerrero, aunque el usuario simplemente responde preguntas sobre situaciones de su vida cotidiana, el sistema organiza esa información para construir un mapa conductual que identifica antecedentes, factores desencadenantes, estados emocionales y consecuencias de determinadas conductas.

Según explica, las personas creen que simplemente están contestando unas preguntas, pero al mismo tiempo el algoritmo va organizando toda una secuencia conductual.

El propósito es aportar mayor precisión al seguimiento clínico, permitiendo que el psicólogo analice situaciones registradas cuando realmente ocurrieron y no únicamente a partir del recuerdo del paciente durante la consulta.

Guerrero recalca que Dr. Jaz no fue concebido como un psicólogo virtual. “No queremos que la Inteligencia Artificial haga terapia ni que haga diagnósticos”.

Por ello, señala que el paciente siempre debe ser evaluado previamente por un profesional y que la plataforma trabaje sobre un método propio de análisis conductual cuyos detalles permanecen bajo reserva mientras culmina el proceso de protección intelectual.

La Inteligencia Artificial, agrega, fue configurada para responder únicamente dentro de esos parámetros y no tiene libertad para improvisar consejos médicos o emitir diagnósticos.

Para el desarrollo del proyecto utilizan versiones especializadas de IA contratadas mediante servicios pagos, debido a los estándares de seguridad y confidencialidad que exige una herramienta destinada al sector salud.

Guerrero detalla que, en caso de detectar palabras o patrones asociados con ideación suicida, la conversación se interrumpe automáticamente, el usuario recibe información sobre las rutas locales de atención y el profesional tratante visualiza una alerta inmediata para facilitar una intervención oportuna.


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Aunque el proyecto nació para acompañar tratamientos psicológicos, Guerrero considera que el mismo modelo podría aplicarse a enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad y otros trastornos metabólicos, donde la adherencia al tratamiento depende en gran medida de los hábitos cotidianos.

 

DR JAZ

 

Desarrollo tecnológico

Convertir este modelo de acompañamiento en una herramienta tecnológica requirió traducir los principios del análisis conductual a un sistema basado en Inteligencia Artificial. Esa labor ha estado a cargo del desarrollador de software Juan David Quiroga. 

Para él, uno de los principales desafíos ha sido integrar la Inteligencia Artificial a un proyecto relacionado con la salud, un ámbito que exige altos estándares de seguridad, precisión y confidencialidad.

“Ha sido un gran reto entrar al mundo de la Inteligencia Artificial y llevar una necesidad clínica a una plataforma. Es una tecnología que abre muchísimas posibilidades y que todavía tiene mucho camino por recorrer”, asegura. 

Uno de los aspectos que más influyó en el desarrollo fue la protección de la información de los usuarios. Mientras Guerrero diseñó el modelo clínico bajo una arquitectura anonimizada, Quiroga trasladó ese principio al desarrollo tecnológico de la plataforma.

Según explican, el sistema no almacena nombres, documentos de identidad ni historias clínicas completas. Cada usuario es identificado mediante un código o token, mientras la información permanece protegida mediante mecanismos de encriptación similares a los utilizados por entidades bancarias.

“La Inteligencia Artificial solamente reconoce un token y el historial necesario para la conversación. La información personal permanece en la base de datos y únicamente puede ser consultada por el profesional”, es la aclaración de Quiroga.

Esa arquitectura marca una diferencia frente a asistentes de Inteligencia Artificial de propósito general como ChatGPT, Gemini o Claude. “Esas herramientas trabajan con información general. En cambio, Dr. Jaz fue desarrollado con parámetros científicos y psicológicos específicos para apoyar el seguimiento clínico de los pacientes”, afirma el desarrollador de software. 

 

JUAN DAVID QUIROGA
Juan David Quiroga, desarrollador de software de Dr. Jaz 

Una problemática que no deja de crecer

El desarrollo de herramientas como Dr. Jaz coincide con un contexto en el que la salud mental se ha convertido en uno de los principales desafíos para los sistemas sanitarios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1.000 millones de personas viven con algún trastorno mental y advierte que fortalecer la atención en este campo es una necesidad urgente. Además de ampliar la cobertura de los servicios, el organismo considera que las tecnologías digitales pueden facilitar el acceso a la atención, especialmente en casos de depresión y ansiedad.

En Colombia, los resultados de la Encuesta Nacional de Salud Mental 2025, elaborada por el Ministerio de Salud con más de 120.000 personas en los 32 departamentos, evidencian un deterioro del bienestar emocional. 

La prevalencia de la depresión durante los últimos 30 días se triplicó frente a la medición de 2015, mientras que los casos de ansiedad generalizada se cuadruplicaron. 

Además, uno de cada cinco colombianos estima que la vida digital afecta su salud mental; el 16 % manifestó sentirse solo o aislado y el 40,1 % señala que los cambios ambientales impactan su bienestar emocional.

En Norte de Santander, según el Sivigila, hasta el 2 de julio se registraban 741 casos de depresión, de los cuales 462 correspondían a mujeres y 279 a hombres. Cúcuta concentraba 426 casos, seguida por Ocaña (110) y Pamplona (50).

A su turno, el Observatorio de la Secretaría de Salud de Cúcuta reporta que entre 2018 y 2026 se notificaron 10.386 casos de ansiedad, 8.207 de depresión y 3.914 intentos de suicidio. En estos eventos predominan las mujeres y la población adulta, mientras que los conflictos de pareja, los problemas familiares, las dificultades económicas y los antecedentes de trastornos psiquiátricos figuran entre los principales factores asociados a la conducta suicida.

Frente a este panorama, la Alcaldía de Cúcuta mantiene habilitada la Línea Amiga de Salud Mental (607-596-0050), un servicio gratuito atendido por psicólogos, las 24 horas, para brindar orientación, apoyo emocional y activar rutas de atención cuando sea necesario.


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La Inteligencia Artificial gana espacio en la atención en salud

La Inteligencia Artificial dejó de ser una tecnología reservada para laboratorios o proyectos experimentales. Hoy comienza a incorporarse en distintos niveles de la atención médica, desde el análisis de imágenes diagnósticas hasta el seguimiento de pacientes y la gestión hospitalaria.

A la Organización Panamericana de la Salud (OPS) le parece que estas herramientas representan una oportunidad para fortalecer la toma de decisiones clínicas, optimizar los servicios de salud y aprovechar mejor los grandes volúmenes de información que generan los sistemas sanitarios. No obstante, advierte que su implementación debe estar guiada por principios éticos, evidencia científica y supervisión humana.

En esa misma línea, la doctora Grace C. Y. Peng, experta en Inteligencia Artificial aplicada a la medicina de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos, resume el papel de esta tecnología con una idea clara: “Las computadoras son muy buenas para hacer cálculos a gran escala, pero no tienen la capacidad intuitiva que tenemos nosotros. Son poderosas, pero su nivel de utilidad está en nuestras manos”.

Actualmente, la Inteligencia Artificial ya apoya el análisis de radiografías, tomografías, resonancias magnéticas y mamografías, además de impulsar la llamada medicina de precisión que combina información clínica, genética y hábitos de vida para orientar tratamientos personalizados.

 

IA

 

En Colombia, la Pontificia Universidad Javeriana señala que estas herramientas también contribuyen a la gestión hospitalaria, el análisis de historias clínicas y la planificación de tratamientos.

En salud mental, la American Psychological Association (APA) considera que la IA puede facilitar el seguimiento de pacientes, apoyar la detección temprana de personas en riesgo y reducir tareas administrativas para que los profesionales dediquen más tiempo a la atención clínica.

Sin embargo, tanto la APA como el NIH coinciden en que estas tecnologías deben entenderse como un complemento y no como un sustituto de la relación entre el profesional y el paciente, un principio bajo el cual también fue concebido Dr. Jaz.


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