Los conductores que prestan en la ciudad el servicio no autorizado de taxi colectivo no solo lo hacen de frente a las autoridades de Policía y de Tránsito, sino que además disponen del espacio público como si les perteneciera.
Ellos establecieron terminales satélites en dos sitios estratégicos de la ciudad: en la avenida cuarta con calle octava (Palacio Nacional) y en la esquina de la avenida octava con calle octava (parque Mercedes Ábrego).
En ambos sitios se dan el lujo de parquear sus carros para esperar pasajeros en plena calzada, lo que genera tremendos trancones al tránsito automotor que se mueve por ambos tramos viales.
Incluso, en la espera que hacen, aprovechan para hacer mantenimiento a sus carros, dando a entender que la vía es de ellos. Se dan el lujo también de burlarse de la autoridad, cuando se hacen controles para despejar las vías, al poco tiempo regresan y reactivan sus despachos hacia las ciudadelas de Belén y La Libertad.
Conductores de carros particulares denunciaron que lo mismo sucede con los conductores de buseta, lo cual produce traumas a la movilidad de la ciudad.
“Está claro que para el gremio de taxistas no hay ley que valga en Cúcuta”, dijo el conductor particular Gerardo Méndez.
Ayer, el secretario de Gobierno, Oscar Gerardino Astier, anunció que a partir de hoy se reanudan los controles en Cúcuta para evitar que estos hechos que afectan la movilidad.
La Opinión