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Cúcuta
Víctimas de la guerra ahora piensan en su propio negocio
Tres mujeres dejaron atrás los dolores que les causó el conflicto armado.
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Viernes, 23 de Septiembre de 2016

Unas manzanas acarameladas,  unas morcillas y unas cuantas prendas de ropa,  representan los sueños de independencia de Yeiny Melissa Sánchez,  Luz Edith García y Mercy Juana Torres, tres mujeres cuya vida se partió por la guerra.

Estas tres mujeres decidieron dejar atrás los dolores que les causó el conflicto para empezar una vida nueva y crear sus propias microempresas desde cero, gracias a la formación recibida en el Centro Regional de Víctimas mediante el convenio educativo del Sena y la Secretaría de Víctimas.

Aunque recibieron cursos de emprendimiento, mercadeo, ventas y servicio al cliente, para fortalecer sus ideas de negocio, las mujeres aseguran que el apoyo que encontraron en sus grupos fue su mejor motor para soñar con la independencia laboral.

Sánchez y García, optaron por la venta de comidas pues creen que es una opción rentable, y tener un negocio propio las tendrá más ocupadas y les permitirá borrar poco a poco las secuelas que les dejó la violencia.

Sánchez tuvo que abandonar su finca en Arauca hace 8 años y García dejó en 2001 su labor de promotora de salud en El Carmen cuando la acusaron de colaboradora de las autoridades.

“Esta es una oportunidad de salir adelante y mostrar que somos más fuertes que las dificultades”, dijo García mientras promocionaba sus Morcillas el Buen Gusto, las cuales distribuye en San Luis.

Por su parte, Torres sueña con alternar su labor de estilista con la venta de ropa para brindarles una mejor opción a su familia. Ella salió de Tibú en 2011.

Según Liliana Peñaranda Álvarez, gerente de proyectos de la Secretaría de Posconflicto y Cultura de Paz, estas capacitaciones en emprendimiento y demás se hacen periódicamente en el Centro Regional de Víctimas. A la fecha 300 personas se han capacitado y se espera que antes de finalizar el año se hayan graduado 500.

“Además del acompañamiento educativo buscamos fortalecer con capital semilla algunas de las ideas de negocio de nuestras mujeres emprendedoras”, explicó Peñaranda.

Unas manzanas acarameladas,  unas morcillas y unas cuantas prendas de ropa,  representan los sueños de independencia de Yeiny Melissa Sánchez,  Luz Edith García y Mercy Juana Torres, tres mujeres cuya vida se partió por la guerra.

Estas tres mujeres decidieron dejar atrás los dolores que les causó el conflicto para empezar una vida nueva y crear sus propias microempresas desde cero, gracias a la formación recibida en el Centro Regional de Víctimas mediante el convenio educativo del Sena y la Secretaría de Víctimas.

Aunque recibieron cursos de emprendimiento, mercadeo, ventas y servicio al cliente, para fortalecer sus ideas de negocio, las mujeres aseguran que el apoyo que encontraron en sus grupos fue su mejor motor para soñar con la independencia laboral.

Sánchez y García, optaron por la venta de comidas pues creen que es una opción rentable, y tener un negocio propio las tendrá más ocupadas y les permitirá borrar poco a poco las secuelas que les dejó la violencia.

Sánchez tuvo que abandonar su finca en Arauca hace 8 años y García dejó en 2001 su labor de promotora de salud en El Carmen cuando la acusaron de colaboradora de las autoridades.

“Esta es una oportunidad de salir adelante y mostrar que somos más fuertes que las dificultades”, dijo García mientras promocionaba sus Morcillas el Buen Gusto, las cuales distribuye en San Luis.

Por su parte, Torres sueña con alternar su labor de estilista con la venta de ropa para brindarles una mejor opción a su familia. Ella salió de Tibú en 2011.

Según Liliana Peñaranda Álvarez, gerente de proyectos de la Secretaría de Posconflicto y Cultura de Paz, estas capacitaciones en emprendimiento y demás se hacen periódicamente en el Centro Regional de Víctimas. A la fecha 300 personas se han capacitado y se espera que antes de finalizar el año se hayan graduado 500.

“Además del acompañamiento educativo buscamos fortalecer con capital semilla algunas de las ideas de negocio de nuestras mujeres emprendedoras”, explicó Peñaranda.

La Opinión

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