Víctor Caicedo huele a perro todo el tiempo y eso no le molesta. Por el contrario, le encanta. “El día que no huela a perro o a gato me siento raro”, bromea el activista cucuteño que los últimos cuatro años ha llevado la bandera de la protección animal por todo el departamento.
Y es que Caicedo se ha convertido en un referente local sobre protección y cuidado de mascotas. No en vano lleva dos años y medio liderando jornadas de atención para perros y gatos en la ciclovía de El Malecón de la mano del movimiento Trato Hecho por los Animales.
Su compromiso tomó forma en 2014, cuando conoció en Pamplona el caso de Paloma, una yegua a la que debieron amputarle una pata, como consecuencia del maltrato de sus tenedores.
Caicedo busco ayuda y logró conseguirle una prótesis. Curiosamente, el día que le llegó la prótesis, el animal murió de una golpiza que le propinaron en la Plaza de Ferias de Pamplona.
“Ese caso me tocó el alma, y decidí pasar de mi lucha personal por los animales a una lucha colectiva y más sólida”, explicó.
Empezó a recorrer los municipios nortesantandereanos llevando un mensaje de educación ambiental, cuidado animal e importancia de tenencia responsable de mascotas. Para el estudiante de derecho y comerciante, la protección animal va más allá de las esterilizaciones y las incautaciones de la Policía.
“El cuidado de los animales es un problema que no solo le compete al estado y a sus entes de control sino también a la ciudadanía, y somos todos quienes debemos acabar de una vez por todas con el maltrato”, enfatizó.
A diario, Caicedo recibe alrededor de 100 publicaciones en su cuenta de Facebook sobre maltrato animal, por lo que asegura que en Cúcuta el maltrato es un problema bastante renuente. Es por eso que en el punto de bienestar animal que Trato Hecho por los Animales tiene en El Malecón no solo se vacuna, atienden y desparasitan mascotas, sino que también se dan charlas dirigidas a erradicar todo tipo de maltrato.
Ha sido tal impacto de estas jornadas que cada domingo atiende, con voluntarios y amigos, a por lo menos 600 perros y gatos.
Además, con la primera piscina para mascotas que instala los domingos en El Malecón ha captado la atención de los cucuteños.
Caicedo tiene claro cuando se enamoró de los animales. Fue en su niñez, ayudando a su madre a peluquear y bañar perros en una veterinaria.
Desde entonces, los animales han sido su prioridad, a tal punto que duerme con seis en su casa en San Luis, todos ellos adoptados, y destina la mayor parte de su sueldo para mantenerlos y financiar sus proyectos animalistas.
Matías, Melao, un perro que rescató en Atalaya y que tenía no más de 25 días y una fractura en la cadera y las patas traseras; Kitana, una pitbull de tres años que le regalaron porque tenía problemas de piel y de agresividad, y un gato que también adoptó hacen parte de la manada en casa.
Caicedo está seguro de que los hombres no son quienes les dan la mano a las mascotas, sino ellas al hombre, porque “los perros y gatos con sus acciones nos hacen ser mejor personas y cambian nuestra forma de ver la vida y el mundo”.
