En una galería a cielo abierto se convirtieron cuatro municipios de Norte de Santander. Los artistas, embadurnados de pintura, dieron pinceladas por la paz de los pueblos y plasmaron enormes cuadros en las calles, ante la admiración de los transeúntes.
Invitados por el II Encuentro Internacional de Muralismo y Arte Público, organizado por la Corporación Social y Cultural Víctor Manuel Vargas, se reunieron en la región 70 artistas nacionales e internacionales.
Los gestores del proyecto, Jhon Jairo Leal Galvis y Diego Armando Barajas Vera, delegado Internacional del Movimiento Italo Grassi en Colombia, ampliaron la segunda edición del Encuentro a Chinácota, Pamplona, Ragonvalia y Toledo (Comunidad indígena u’wa).
En los pueblos hay murales de todos los colores y en ellos se aprecian personajes, animales, flores, rostros, seres legendarios o del imaginario ancestral.
Los artistas participantes fueron de Argentina, Bolivia, México, Venezuela, El Salvador, Chile, Ecuador, Perú, Italia, India, Canadá y Francia. La cuota nacional estuvo representada en pintores de Bogotá, Bucaramanga, Ipiales, Valledupar, Medellín y Cali.
Por el departamento se vincularon artistas de Cúcuta, Pamplona, Los Patios, Toledo, Chinácota, Ragonvalia y de la comunidad indígena u’wa.
Todos ellos exaltaron en los murales la cultura de paz y compartieron experiencias con los habitantes de cada municipio, generando así lazos de amistad que fortalecieron la identidad local.
“Nuestra propuesta puso el arte como vehículo para la integración de la sociedad en escenarios de paz, rescatando las raíces y la memoria colectiva”, dijeron los organizadores.
Uno de los momentos más emotivo del Encuentro fue la participación de un grupo de artistas con la comunidad u’wa. Allí conocieron la cultura, intercambiaron conocimientos y representaron sobre paredes de madera la conexión de los indígenas con la naturaleza.
A la par de los murales se cumplieron en los pueblos conferencias y conversatorios en los que los jóvenes conocieron las experiencias de los artistas.
Así mismo, surgió la propuesta de incentivar en el departamento una política de conservación de los gigantescos cuadros.
Lo hecho por los dos jóvenes de Chinácota, Jhon Jairo y Diego Armando, es de admirar por tanto representa el interés de las nuevas generaciones en aportar a la construcción de un país en paz por medio del arte.
¡Enhorabuena!, por ellos y por las entidades que los apoyaron, entre ellas el Ministerio de Cultura, la Gobernación de Norte de Santander y las Alcaldías. A futuro, este apoyo debe multiplicarse porque los resultados son de admirar.
