Entre la multitud llena de gritos, movimientos improvisados y las cámaras registrando cada momento, un grupo de niños, niñas y adolescentes se reunió en Cúcuta para librar batallas de ‘farmear aura’. La tendencia que nació en internet, ya salió de las pantallas y llegó a la capital nortesantanderana.
La dinámica no es tan difícil de entender. Cada participante tiene cerca de un minuto para demostrar toda su seguridad, creatividad y carisma o algún truco que le permita generar reacciones en el público, acompañados normalmente por una canción de funk brasileño, música viral en TikTok.
Al final de la batalla, como si se tratase de un ring de boxeo, el mediador levanta el brazo del vencedor, elegido a través de los vítores del público.
Para algunos adultos e incluso otros adolescentes puede parecer una moda extraña o sinónimo de locura. Para los participantes es un espacio divertido de encuentro con personas de su misma edad, en el cual demuestran sus habilidades, cumpliendo con las reglas básicas de cada encuentro: no utilizar palabras y no tocar al adversario.
“Yo creo que esto es bueno, permite que los jóvenes suelten el celular, vengan a los espacios públicos y se puedan divertir un poco”, comenta Jesús Jiménez, después de participar y salir derrotado por un menor de edad.
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El joven, de 19 años, resalta que encuentra similitudes con otras expresiones que fueron virales en otros años, como las batallas de baile que, de manera particular, se daban en los mismos escenarios donde ahora se busca aura: los espacios públicos y con un círculo de espectadores lanzando arengas.
De las redes a las calles de Cúcuta
La actividad fue propuesta por dos creadores de contenido que decidieron llevar la tendencia a un espacio presencial.
Kerwin Luna, uno de los organizadores, dice que con la iniciativa se busca ofrecer una alternativa de entretenimiento para niños, niñas y jóvenes que consumen estos contenidos en redes sociales.
“Esto es una etapa que ellos (los jóvenes) van a quemar”, observa tras comparar el fenómeno con tendencias que marcaron a generaciones en el pasado, como los movimientos influenciados por la música electrónica, rap, reguetón y otras culturas juveniles.
Para Luna, el objetivo es que las actividades a su vez sean acompañadas por espacios relacionados con el estudio, el deporte y la cultura, para evitar que los adolescentes descuiden su formación y demás actividades por hacer parte de estos encuentros.
La percepción del organizador no es ajena a la de algunos padres
Sandra Milena Ospina acompañó a su hijo de 15 años a la actividad y considera que estos espacios pueden convertirse en la oportunidad perfecta para que los jóvenes compartan con personas de su misma edad.
“Me parece bueno que él venga (su hijo) y comparta con más gente de su edad. Además, es algo que no afecta su salud ni a la sociedad”, asegura.
En concepto de Ospina, la clave radica en que los padres conozcan de primera mano las actividades a las que se vinculan sus hijos.
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¿Por qué buscan ser reconocidos?
Detrás de la algarabía, los movimientos y las publicaciones en redes sociales, existe un elemento que, para la psicóloga Laura María Ramírez Núñez, magíster en Psicología Clínica y doctoranda en Psicología, es fundamental durante la adolescencia: la necesidad de construir una identidad.
Según la profesional, durante esta etapa los jóvenes se cuestionan sobre quiénes son, cómo quieren que los vean y el lugar que tienen frente a los demás. Por ello, recibir estímulos como aplausos y reconocimiento puede convertirse en una manera de reforzamiento social.
Por esto, ‘farmear aura’ no representa necesariamente una conducta negativa.
Si el adolescente se vincula a estas actividades porque se entretiene, comparte con sus amigos, desarrolla su creatividad y encuentra una forma de expresión, su participación puede contribuir al fortalecimiento de su sensación de pertenencia y autoconcepto.
No obstante, la situación cambiaría cuando ese reconocimiento externo empiece a determinar el valor de una persona. “El problema no está necesariamente en la tendencia, sino en cómo se utilice y qué función empieza a cumplir en cada uno de los jóvenes”, observa.
En ese escenario, lo que inicialmente era parte del juego puede convertirse en una necesidad de recibir aprobación.
Del juego a la presión
Para la especialista, hay varias señales a las que los padres de familia deben prestar atención.
Entre ellas, aparece que la búsqueda de reconocimiento pase a ocupar una parte excesiva del tiempo del adolescente, que su estado anímico se relacione con las reacciones que pueda recibir en redes sociales, la comparación constante, problemas con el rendimiento académico o que empiece a hacer cosas que en realidad no le gusten para no perder la aceptación de su entorno.
De igual manera, es factible que persista en el deseo de mantener determinado personaje todo el tiempo frente a los demás con el fin de mostrarse siempre como alguien seguro, atractivo o indiferente a las críticas.
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La exposición digital
La batalla que inicia como un juego podría terminar publicada en las redes sociales y desatar burlas que afecten emocionalmente al menor involucrado.
Por ello, para Ramírez, el problema no yace en la tendencia, sino en cómo influye en cada joven.
¿Cómo deben actuar los padres?
Ante estos fenómenos, la recomendación principal es no recurrir a la prohibición de manera inmediata.
Para la psicóloga, lo primero debe ser la curiosidad: preguntar al adolescente el significado de ‘farmear aura’, qué le parece atractivo de participar y cuál es la importancia para él de ser reconocido ante sus amigos, todo esto puede permitir que los padres entiendan el papel de su hijo ante la actividad.
Tras escuchar, los adultos pueden establecer límites cuando consideren que sean necesarios, especialmente frente a la exposición en las redes, los horarios, la privacidad o las actividades escolares.
La especialista, además, recomienda que no se ridiculicen estas expresiones juveniles, ni darles el calificativo de absurdas.
Entender no significa que se deba permitir todo. Los límites se pueden mantener, siempre y cuando se acompañen de comunicación y comprensión.
Así, una tendencia que para la mayoría parece extraña se puede convertir en una oportunidad para identificar mejor los códigos, intereses y las formas en las que se vienen relacionando las nuevas generaciones.
Porque, aunque ‘farmear aura’ sea una expresión nueva y las redes sociales sean su principal escenario, la necesidad que existe detrás puede ser mucho más antigua.
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Una tendencia que nació en internet
El término ‘farmear aura’ reúne dos conceptos que vienen de mundos completamente diferentes.
‘Aura’: históricamente ha tenido diversos significados, pero en el lenguaje actual de internet se emplea para hablar de seguridad, presencia o la capacidad de alguien para llamar la atención y respeto de quienes lo rodean.
Por su parte, ‘farmear’ viene del inglés farming y se adoptó para describir la acción de recolectar elementos con la finalidad de obtener un mayor puntaje.
Ambos conceptos terminaron uniéndose en internet para describir de manera simbólica una búsqueda de reconocimiento: acciones que generen la percepción de una persona segura, divertida o carismática.
El antropólogo peruano Alexander Huerta-Mercado ha hablado del fenómeno desde un punto de vista más amplio y plantea que, aunque la tendencia es nueva, la necesidad de pertenecer a un grupo y ser reconocidos no lo es.
De hecho, las batallas de baile (breakdance), rap, improvisación y otras expresiones donde hay espectadores alrededor se han desarrollado durante años bajo una lógica similar: un individuo se presenta ante el público y como recompensa de su acto recibe un aplauso o aceptación.
La parte novedosa en esta tendencia es que las redes sociales sirven como canal para convertir esa búsqueda de reconocimiento y amplificarla ante una audiencia cada vez mayor.
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