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Deportes
Entre dureza y valores, el karate kyokushin gana fuerza en Norte de Santander
Esta modalidad de karate es practicada por un poco más de 200 personas en Norte de Santander.
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Gustavo Contreras
Gustavo Contreras Sabogal
Domingo, 20 de Septiembre de 2026

Un poco más de 200 deportistas de todas las edades y géneros practican en Norte de Santander el kyokushin, una modalidad del karate en la que, además de un combate con mayor potencia, se rige por el código del bushido donde se resalta y se forman personas con las virtudes de rectitud, coraje, benevolencia, respeto, honestidad, honor y lealtad.

La disciplina, que dejó en alto al departamento en la Copa América celebrada en Panamá, el pasado agosto, se desarrolla en cinco dojos (lugares de práctica) ubicados en Cúcuta (2), Villa del Rosario, Pamplona y Silos.


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La cara representativa de este deporte en la región es el sensei Jesús Darío Parada, maestro con cerca de cinco décadas practicando artes marciales, 23 años de karate y desde el 2011 con el dojo de Cúcuta.

“Kyokushin está compuesto por dos palabras japonesas: Kyoku, que significa lo más alto, lo más grande y Shin, que significa verdad. En un sentido literal, es en búsqueda de la verdad, mi verdad”, asegura, en diálogo con La Opinión.

Kyokushin, Norte de Santander.

 

Guerreros con valores

El líder, un tipo de carácter firme y de férrea disciplina, explica que esta modalidad combinó varios estilos de karate, labrándose un camino fuera del que se rige por las reglas de la Federación Mundial de Karate (WKF por sus siglas en inglés).

“Es una modalidad que hizo su propia forma de entrenamiento con mucho fortalecimiento físico, siendo muy integral, desarrollando fuerza, potencia, resistencia, elasticidad, velocidad, fortalecimiento mental y contacto con el espíritu”, comenta Parada, nacido en Arboledas. 

Bajo esos lineamientos, el deporte enlaza dureza física con el inculcar valores. En los tatamis, los karatecas pueden golpear de diferentes formas con sus puños, codos, rodillas y patadas.

“Nuestro combate siempre está buscando el nocaut, vencer al oponente con potencia, pero sin ser agresivos, sin que haya extrema violencia porque nunca puede existir rencor, rabia o ira entre los competidores. Si el compañero me ganó, quiere decir que tengo que esforzarme más y le doy las gracias por haber competido y compartido su espacio conmigo”, expresa Jesús, cinturón negro tercer grado en dan internacional de kyokushin y cinturón negro en taekwondo y hapkido.

Kyokushin, Norte de Santander.

 

Paula Vargas, deportista de 13 años, quien fue campeona en la Copa América, señala que se decantó por esta modalidad porque los valores que promueve.

“Entreno porque me enseña a respetar a la gente, a tener muy buena atención, muy buena moral, tener mi consentimiento de entrenar y un buen rendimiento académico y deportivo. Me gusta karate kyokushin porque es fuerte, al momento de combatir siento adrenalina y como un cariño que le tengo a las demás personas porque no las quiero lastimar”, asegura la joven karateca, en la practica desde hace seis años.

Por el mismo camino, Camilo Pineda, deportista de grado cinturón amarillo franja negra con peso de 40 kg, manifiesta que la practica lleva “a mejorar la disciplina, la responsabilidad y el cumplimiento de los deberes”; y que, más allá de movimientos de kata (figuras) y kumite (combate),  “en lo personal he aprendido a respetar a la gente”, añade. 

Una modalidad divergente 

La divergencia del kyokushin la tienen aparte de los lineamientos profesados por las diferentes federaciones, así como de la liga departamental de karate.  

Jesús Parada, kyokushin

 

“Al no estar alineados con las normas del WKF y tener nuestro estilo y técnica de combate, no pertenecemos a la liga. No tenemos apoyo de federación o liga alguna, somos clubes con normas, reconocimientos deportivos y personería jurídica”, subraya el sensei Parada, reconociendo que por ellos no es tan presente el apoyo de las entidades deportivas locales y departamentales 

Las competencias, de carácter nacional, se organizan con una asociación que reúne a los diferentes dojos de Colombia, y del mismo modo se hace a nivel internacional. 

La más reciente salida que tuvieron los karatecas de kyokushin nortesantandereanos fue en la sexta Copa América, celebrada en la ciudad de Panamá con la presencia de delegaciones de Costa Rica, Estados Unidos, Canadá, México, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Panamá, Perú, Uruguay, Colombia y Venezuela. Del departamento participaron 41 deportistas logrando 31 podios. 
Cúcuta, en 2019, organizó la tercera Copa América en el coliseo Toto Hernández con la presencia de 190 deportistas de 12 países. La séptima edición del certamen se celebraría en Brasil, con fecha por anunciar.

De puertas abiertas 

Parada cuenta que en Norte de Santander el kyokushin es practicado desde niños de 4 años hasta adultos entre los 60 y 70 años. 

“Aquí no hay límite de edad. Todos somos iguales. Entrar en esta disciplina requiere querer hacer un cambio de vida para bien; de mejorar estilos de vida, salud, fortalecimiento y forma de pensar. Lo único que se necesita es querer”, dice Parada, quien resalta que esta modalidad tiene las puertas abiertas para todos. 

Vargas extiende la invitación recalcando que es un espacio para “aprender algo nuevo relacionado con fuerza, disciplina, rendimiento, estabilidad con entrenamientos fuertes y disciplinados”. 


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