“Estuve en un momento de frustración, creía que el sueño se acababa, que no podría jugar más, pero sabía que Dios tenía grandes cosas para mí”, recordó Santiago Vásquez Banguero, volante del Cúcuta Deportivo, cuando en 2023 una lesión de meniscos y ligamentos lo tuvo fuera de las canchas.
El mediocampista de 20 años vive un presente totalmente diferente. En los dos anteriores partidos del rojinegro (4-0 ante Pereira y 1-0 contra Boyacá Chicó) sumó sus primeros minutos en el profesionalismo, recibiendo la plena confianza del técnico argentino Nicolás Chiesa.
Ante los risaraldenses ingresó sobre el 60’ en reemplazo de Dayan Pérez y en Tunja lo hizo al 85’, por Víctor Mejía, uno de sus referentes. En ambos duelos ayudó a gestionar los resultados que hoy tienen al fronterizo fuera de la zona del descenso.
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Los primeros pasos
Su historia se remonta a las canchas de Guachené, aquel municipio del Cauca que, entre sus múltiples carencias, ha dado diferentes jugadores al profesionalismo, entre ellos al defensor Yerry Mina.
“Soy un pelado que desde chiquito creció con esa aspiración de querer jugar al fútbol. Vengo de familia muy futbolera, pero en la que ninguno alcanzó a jugar profesional. Empecé desde mis cinco años”, expresó el deportista de 1.85 metros de estatura.
Sus primeras patadas a la pecosa fueron en el club Norte del Cauca jugando en la posición de defensor central durante tres años. Allí despertó interés de Colo-Colo Caloto (municipio vecino), en el que estuvo también por tres temporadas.