El Giro comienza a recuperarse de la trágica muerte del belga Wouter Weylandt el lunes, por una caída, y el recorrido de 191 kilómetros ya no contó con el equipo del fallecido, el Leopard, que se retiró el martes.
En la general, Weening cuenta con dos segundos de ventaja sobre sus más inmediatos perseguidores, el italiano Marco Pinotti y el bielorruso Konstantsin Siutsou, ambos del HTC.
El gran favorito a la victoria final, el español Alberto Contador (Saxo Bank), finalizó séptimo en Orvieto, en el grupo que entró a ocho segundos de los ganadores. En la general es noveno, a 30 segundos de la cabeza.
“Esto (este tipo de etapas) no merece la pena, para nada. Nos jugamos cualquier caída con consecuencias que pueden ser bastante graves y, además, el resultado de la carrera puede quedar un poco desvirtuado”, dijo Contador sobre los cortos tramos del recorrido por caminos de tierra (19 kilómetros).
La quinta etapa heló por un momento la sangre del Giro, por una nueva brutal caída de un corredor, el holandés Tom-Jelle Slagter, cuya imagen por el suelo devolvió por unos segundos el recuerdo de lo ocurrido hace dos días.
A quince kilómetros para el final, Slagter se fue al suelo en un tramo asfaltado. El corredor, que estaba consciente, fue atendido en el lugar, antes de ser evacuado a un hospital.
Por su parte, el suizo Martin Kohler, protagonista de una escapada en solitario, fue alcanzado a una decena de kilómetros de la meta. Weening y el francés John Gadret, que se habían destacado en las ‘strade bianche’ (19 kilómetros por caminos de tierra), bajo el sol de la Toscana y de Umbria.
Weening atacó luego y resistió los ataques del primer pelotón en la subida que conduce a Orvieto.
Al final, el holandés entró con ocho segundos de ventaja sobre ese primer grupo, que comandó el colombiano Fabio Duarte, por delante de su compatriota José Serpa y el francés Christophe Le Mevel.
Entre los favoritos, el italiano Vincenzo Nibali fue uno de los protagonistas del día, dando un recital, tan breve como espectacular, en la primera de las tres partes de caminos de tierra, a una treintena de la meta.
El siciliano, un virtuoso en los descensos, se destacó pronto, pero no insistió, consciente de la distancia que le separada, y dosificó los esfuerzos, lo que hizo que Kohler le diera caza.
La etapa fue dura para el británico David Millar, que reconoció haber vivido “un día muy difícil”. Una caída y luego problemas de alergia obstaculizaron el trabajo del escocés, distanciado a casi tres minutos en Orvieto.
Weening, de 30 años y cuyo principal éxito fue una victoria de etapa en el Tour de Francia de 2005, declaró que esperaba conservar la ‘maglia rosa’ en la próxima etapa.
“Para un corredor como yo no es fácil ganar, no puedo aspirar a hacerlo en un sprint. En un terreno como el de hoy, creí que la mejor defensa era un buen ataque”, resumió el holandés.
El Giro llega hoy a Fiuggi, una estación termal al sur de Roma, tras un recorrido de 216 kilómetros que termina con una ligera ascensión.
