Más de un mes después de los terremotos que golpearon la zona costera y Caracas, el flujo de venezolanos hacia Cúcuta disminuyó. Esa menor movilidad, sumada a la caída del dólar a niveles no vistos desde 2019, redujo la actividad en las casas de cambio y comenzó a sentirse en el comercio local.
Ayer, el equipo reporteril de La Opinión recorrió algunas compra-venta de divisas y el panorama que se observó fue desolador, situación que se ha evidenciado en las últimas cuatro semanas.
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“El flujo de clientes ha caído alrededor de 60%. Es que ni la gente está viniendo a comprar dólares (que sería lo ideal por el bajo precio). En Cúcuta, cuando el dólar sube o baja mucho, esperan a ver qué pasa. Además, tampoco están viniendo venezolanos a la ciudad”, dijo un asesor de Cambios Barbosa.
En Intercambios Money expresaron que la dinámica ha disminuido 35%, también por la poca llegada de habitantes del vecino país, quienes están ahora “pendientes de sus familiares desaparecidos en La Guaira por los terremotos o de todo lo que sucede por esa tragedia”.
“Los habitantes de la frontera no tienen la cultura de ahorrar en dólares, por eso no compran; además, los salarios que perciben tampoco les ayuda en ese objetivo. Quienes vienen por dólares, es porque van a viajar fuera de Colombia, pero son muy pocos”, agregó una asesora.
A pasar de que el precio para quienes necesitan vender sus dólares es mejor en las casas de cambio, pues este jueves era de $3.230, por encima de la Tasa Representativa del Mercado (TRM), que se cotizaba a $3.206, el comercio de divisas se mantiene frío.
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El presidente de la Asociación de Profesionales de Cambios de Norte de Santander (Asocambios), Jhon Jairo Fonseca, recalcó que es compleja la situación, lo cual no solo afecta a este sector económico, igualmente a las empresas exportadoras, porque están recibiendo menos dinero por lo barata que está la moneda estadounidense.
“Veníamos con una dinámica lenta desde finales de año, previo a los sucesos del 3 de enero en Caracas, que cambiaron el contexto económico de Venezuela; y si le sumamos los terremotos, todos estos hechos están repercutiendo en el mercado de la ciudad”, agregó Fonseca.
Impacto al comercio
En entrevista con La Opinión, el economista Alexander Botello explicó que el dólar bajo le pone un freno al beneficio que generan las remesas, porque los hogares que reciben esos giros terminan percibiendo menos pesos en cada envío.
El docente universitario sostuvo que las remesas son importante para Cúcuta, porque buena parte de ese dinero termina moviendo el comercio, el pago de arriendos, la alimentación, la educación y otros gastos cotidianos.
El presidente de la Junta Directiva de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) en la región, Sergio Palacios, dijo que la reducción del precio de la divisa perjudica la sostenibilidad financiera de las empresas que venden afuera del país y a quienes reciben remesas, que representa el 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, porque “les va a alcanzar menos el dinero destinado a compra de alimentos, educación o inversiones”, por lo que se impacta negativamente la adquisición de bienes y servicios.
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Exportadores, preocupados
La Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex) manifestó su preocupación ante la acelerada apreciación del peso frente al dólar estadounidense, porque impone una severa presión financiera sobre el sector exportador e industrial de Colombia.
“El impacto negativo de este entorno cambiario se concentra en productos agrícolas como café, banano, aguacate, frutas exóticas, flores y la acuicultura, entre otros, al igual que en el sector manufacturero”, asegún Analdex.
El gremio advirtió que la caída de los ingresos por dólar exportado coincide con una coyuntura de incrementos en los costos de operación.
Durante 2026, el sector ha tenido que absorber un aumento de casi 30% en los costos de transporte por cuenta de los fletes nacionales, sumado al encarecimiento de los costos laborales y el alza fletes aéreos internacionales que impacta directamente a los exportadores del agro; a lo anterior se adiciona el riesgo de posibles alzas en las tarifas de energía.
El presidente de Analdex, Javier Díaz, instó a las autoridades a ver cómo pueden bajar costos en medio de esta coyuntura, porque uno de los aspectos que impide disminuir los fletes es el SICE-TAC, dado que funciona como un piso regulatorio.
“Lo que requerimos es que las eficiencias del transporte realmente se puedan incorporar en la tarifa. El SICE-TAC debe tomarse como un referente técnico de costos para el pago de los fletes, pero no como una barrera o un piso impositivo en la negociación con los transportadores”, aseguró Díaz.
El dato
El dólar ha bajado $958 en el último año (más del 20%) y tocó precios que no se veían desde 2019, antes de la pandemia.
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